viernes, 23 de mayo de 2008

Catulo, poeta pasado y presente

Probablemente ustedes habrán escuchado alguna vez ese conocido verso de Cayo Valerio Catulo "Odi et amo" ("Odio y amo"). Se trata de un fecundo autor que ha pasado a la historia como uno de los mejores poetas clásicos. ¿El tema de sus obras? Fundamental y mayoritariamente, su inmenso amor por la idealizada Lesbia, a la que se llega a identificar con una noble llamada Clodia.

Moviéndonos siempre según los datos existentes hoy día, este poeta nació en la ciudad de Verona, en torno al 87 a.C. (se debe tener presente lo convulso de estos últimos años de la República). Su condición social no era muy elevada, se trataba de un plebeyo que en ningún momento optó por la carrera política.

De Catulo nos ha llegado un amplio abanico de poesías. Las decididamente más hermosas, completamente válidas hoy día en buena parte para recitar a la amada, son aquellas referidas a su gran amor, Lesbia, a causa de la cual se siente pleno de felicidad y sufre cuando ésta lo abandona por otros, siéndole infiel en diversas ocasiones. Se trata de unos poemas tremendamente alegres, tristes otras y cargados de desilusión y trazasde enfado otros. En materia amorosa, escribe también a un muchacho llamado Iuventius.


Son muy célebres sus versos dedicados a su hermano muerto, cuya tumba localiza en Troya. Por otra parte, dirige ácidos ataques a personajes como Cayo Julio César en otros poemas suyos. Finalmente, solo cabe destacar "Las bodas de Peleo y Tetis", su poesía más extnsa, de carácter narrativo y que ilustra este episodio de la mitología (se trata de la boda de los padres de Aquiles).

Le dejo un hermoso poema de este autor (en un futuro publicaré una relación de las poesías de mayor interés de este fantástico autor):

"Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
Y démosles el valor de un as
a los rumores de los ancianos severos.

Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
sólo nos quedará una noche eterna
que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
y después otros mil y otros segundos cien,
y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
y para que nadie sienta envidia
al saber que entre nosotros hubo tantos besos".

Es mi deseo hacerles una última recomendación. Si tienen ocasión y sienten un cierto aprecio por la música clásica (si no es así, siempre es un buen momento para comenzar) escuchen la composición "Catulli Carmina", de Carl Orff, que se incluye dentro de su tríptico "Trionfi" ("Carmina Burana", "Catulli Carmina" y "Trionfo di Afrodita"). La parte que les recomiendo no es más que una serie de fragmentos de poemas de Catulo a Lesbia hábilmente introducidos en esta maravillosa composición.

(I) Rostro del poeta.

(II) Catulo en el hogar de Lesbia, de Lawrence Alma-Tadema.