miércoles, 25 de junio de 2008

Luciano de Samósata: Diálogos de los Dioses

Nacido posiblemente en la década del 120 d.C., Luciano de Samósata (Samósata es una provincia de Siria adherida al territorio romano en época republicana) escribe a lo largo de su vida una serie de textos de indudable interés para nosotros, la mayor parte de carácter satírico (se le considera uno de los mejores satíricos ya no de la literatura clásica, sino de la historia en general). Diversos autores de tanto renombre como Francisco de Quevedo han encontrado inspiración en lo escrito por Luciano de Samósata.

Entre sus obras, hallamos una serie de diálogos, que iré desgranando paulatinamente:
Diálogos de los dioses, Diálogos de los muertos, Diálogos marinos y Diálogos de las cortesanas. Esta clase de texto no es invención de Luciano, sino que ya fue utilizado anteriormente (Platón es célebre, por ejemplo, por diálogos como El Banquete o Fedón), especialmente en filosofía. Además de estos diálogos, Luciano escribe innumerables textos (como, por ejemplo, Elogio de la mosca) en los cuales emplea muchas veces el diálogo con cruciales diferencias (a veces en un tono casi filosófico, otras demostrando su valor casi como dramaturgo).

Les ofrezco aquí un breve resumen de los
Diálogos de los dioses, en los cuales desfilan personajes de diversas leyendas (como Apolo, Zeus o Hermes):

I: Prometeo pide a Zeus que lo libere de su tormento en el Cáucaso, ofreciéndole valiosa información a cambio, y el dios accede.
II: Zeus y Eros conversan acerca de lo que el dios del amor le ha hecho pasar al soberano de las divinidades.
III: Zeus habla a Hermes de lo sucedido con su amada Ío, convertida en vaca por Hera.
IV: Zeus conversa con Ganimedes tras secuestrarlo bajo la forma de un águila y le explica cuál será su nuevo papel.
V: Hera y Zeus discuten agriamente acerca de la preferencia que el dios siente hacia el hermoso Ganimedes.
VI: Hera explica a Zeus que Ixión ha intentado seducirla y le pide que lo castigue, a lo que el dios se niega.
VII: Apolo y Hefesto conversan acerca de la inteligencia del hijo de Maya y Zeus, Hermes, que demuestra sus mañas siendo un bebé.
VIII: Hefesto ayuda a nacer a Atenea de la cabeza de Zeus.
IX: Hermes informa a Poseidón de que Zeus está ocupado con el nacimiento de Dioniso.
X: Hermes pide a Helios, de parte de Zeus, que retrase la salida del carro del sol para que el soberano de los dioses pueda quedarse más tiempo con una mujer.
XI: Selene explica a Afrodita que se halla perdidamente enamorada de un joven pastor llamado Endimión.
XII: Afrodita riñe a Eros por sus travesuras al hacer enamorarse a numerosos dioses.
XIII: Asclepio y Heracles discuten ante Zeus por su derecho a ocupar o no un asiento preferente.
XIV: Apolo habla con Hermes y se lamenta de la muerte de su amado Jacinto.
XV: Apolo y Hermes discuten sobre la buena suerte de Hefesto al haberse casado con Caris y Afrodita, además de las infidelidades de ésta última.
XVI: Hera menosprecia a los hijos de una de las amantes de Zeus (Leto): Artemisa y Apolo.
XVII: Hermes cuenta a Apolo cómo Hefesto logra atrapar a Ares y Afrodita en plena consumación del adulterio, tratando de ridiculizarlos ante los demás dioses.
XVIII: Hera desprecia al hijo ilegítimo de Zeus, Dioniso, que es defendido por su padre.
XIX: Eros explica a su madre por qué no se atreve a atacar con sus flechas amorosas a Atenea o a Artemisa, ambas diosas vírgenes.
XX: Diálogo en el que aparece el juicio llevado a cabo por Paris de la belleza de las diosas Atenea, Hera y Afrodita.
XXI: Hermes habla con su hijo Pan, que le recuerda su paternidad y le habla de sus orígenes.
XXII: Apolo y Dioniso conversan acerca de las diferencias entre Eros, Hermafrodito y Príapo, todos hijos de Afrodita.
XXIII: Zeus reprocha a Helios lo sucedido al haber prestado el carro del sol a Fetón, aunque finalmente lo perdona.
XXIV: Apolo y Hermes conversan acerca de los gemelos Cástor y Pólux, hijos de Leda y Zeus.

Como pueden ver, esto no es más que un brevísimo esbozo de los temas tratados, pero la verdadera delicia es, sin embargo, leer los textos de Luciano de Samósata que, de vez en cuando, obligan al lector, a esbozar una sonrisa sincera.

(I) Prometeo encadenado, de Peter Paul Rubens.

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