jueves, 5 de junio de 2008

Poemas de Catulo

Hace ya unos cuantos días anuncié que en breve postearía unos cuantos poemas de Catulo, como complemento a un artículo anterior.

"Gorrioncito, joya de mi pequeña,
con quien juega,
al que resguarda en su seno,
al que suele dar la yema del dedo
y le incita desgarrados mordiscos:
cuando a mi deseo resplandeciente
le place tornarse alegre y aliviarse
de sus cuitas, para aplacar su dolor,
¡cuánto me gustaría, como hace ella,
jugar contigo y desterrar las penas
lejos de mi triste ánimo!".

"Llorad, tanto Gracias y Cupidos,
como todos los hombres más sensibles.
El gorrioncito de mi niña ha muerto,
el gorrioncito, joya de mi niña,
a quien amaba más que a sus ojitos;
pues de miel era y conocía, como
la hija conoce a su madre, a su dueña;
nunca se apartaba de su regazo,
sino que, saltando a su alrededor,
piaba constantemente para su ama.
Y ahora hace un camino de tinieblas,
hacia un lugar de retorno prohibido.
Sed malditas, malas sombras del Orco,
que fagocitáis todo lo precioso;
me arrancasteis este gorrión tan lindo.
¡Oh, acción malévola! ¡Oh, gorrión perdido!
Ahora, por tu culpa, los ojitos
hinchados de mi niña se encarnan".

"Después de recorrer muchos países
y mares, he llegado, hermano mío,
para asistir a tus exequias tristes,
para rendirte el último tributo
y vanamente hablarle a tus cenizas mudas,
porque el destino te ha apartado
de mi lado a traición, injustamente.
Ahora, toma al menos esta ofrenda,
que según la paterna tradición
se tributa a los muertos, recubierta
por completo de lágrimas fraternas.
Este es mi último adiós, querido hermano".

"Me preguntas, oh Lesbia, cuántos besos
tuyos me sean suficientes,
cuántos me sean demasiados.
Cuan gran número de arena de arena de Libia
yace en Cirene, de laserpicio plena,
entre el oráculo del ardiente
Jove y el túmulo del viejo Bato;
o cuantos astros nos ven, al callar
la noche, enredados en amoríos;
solo esa cantidad satisfará
a Cátulo el loco, y demasiados
serán, y afortunados,
que ni contarlos podrán los curiosos
ni con sus malas lenguas hechizarlos".

"Iuvencio, te robé un furtivo beso
-a ti, que eres de miel- aún más dulce
que la ambrosía dulce.
Pero no lo hice impunemente:
recuerdo haber quedado crucificado
en alta cruz, y haber tratado
con gran llanto de borrar
un poquito tu áspera crueldad.
En cuanto te besé, tus pequeños labios,
mojaditos por gotas incontables,
te limpiaste con tus dedos para que no
quedara nada en ellos de mi saliva
infectada de orina de loba.
Además, me entregaste al Amor cruel,
¡ay de mí!, sin cesar de atormentarme,
para tornar aquel besito dulce
en un beso más triste que el más triste eléboro.
Si impones al amor desgraciado tan grande pena,
nunca más habré de robarte un beso".

"¡Ay, Catulo, deja de hacer simplezas
y ten lo que está muerto por perdido!
Radiantes soles te brillaban cuando,
en esos días, ibas
allí donde quería la niñita,
amada por ti como nadie
será amado jamás.
Muchas fiestas celebraste allí entonces,
que tú deseabas y ella no odiaba.
En verdad, lucían soles radiantes.
Ella ya no lo quiera,
no lo quieras tú, débil,
ni persigas a la que huye,
ni vivas miserable: tente firme
con tu mente obstinada.
Adiós, niña. Catulo, tene firme,
no te rogará ni pedirá nada.
Mas sufrirás, cuando por nadie seas amada.
¡Ay, infame! ¿Qué vida te queda?
¿Quién irá a ti hoy? ¿Quién verá tu belleza?
¿A quién amarás ahora? ¿De quién se dirá
que eres? ¿A quién besarás?
¿A quién morderás los delgados labios?
Pero tú, Catulo, tente firme. Tente firme".

(I) La diosa Afrodita (Venus en Rom) en un cuadro de William Adolphe Bouguereau.

2 comentarios:

Pablo Méndez S. dijo...

Te agradezco el interés que has mostrado hacia mi blog. A partir de ahora visitaré con gusto el tuyo (bueno, los tuyos), y añadiré un enlace para que mis visitantes puedan conocer tu trabajo.
Saludos.

Isabel Romana dijo...

¡Qué buena idea poner estos versos de Catulo! Es un poema al que admiro muchísimo. De hecho, en mi blog escribí una breve historia de su desencuentro con Clodia. Por si tienes curiosidad, está bajo la etiqueta "La muchacha de Catulo" y justo empieza por ese poema que has incluido en que el poeta se exhorta a mantenerse firme ante el desamor. Saludos cordiales.