viernes, 26 de septiembre de 2008

Fortuna Imperatrix Mundi

Me referiré hoy a un poema que, no hallando su origen en el Imperio Romano protagonista de este blog, algo tiene que ver con esta cultura tan absolutamente fascinante.

Se trata de unos versos pertenecientes un conjunto de composiciones poéticas procedentes de la Edad Media (la mayor parte de ellas se fechan entre los siglos XII y XIII). Lejos de las piezas religiosas bastante frecuentes en la época, incluye temas completamente profanos y, en ocasiones, con un considerable toque de picardía (eso no significa que no encontremos algunos versos de corte sacro, pese a que son minoría). Se encontraron a finales del siglo XIX en una localidad alemana (Beuern), que dio lugar al nombre puesto a la colección: Carmina Burana. No todo es latín en esta obra, sino que aparecen fragmentos en otros idiomas, propios del período histórico y la zona.

Pese a su gran valor, quizá no serían tan conocidas por el público en general de no darse la circunstancia de que el célebre compositor Carl Orff (autor también de un interesante método de enseñanza de música) decidiese llevar veinticuatro de estos poemas al mundo de la música y crear una excelente composición homónima. La pieza que inaugura la magna obra de Orff recibe el nombre de O Fortuna y, como su propio nombre indica, es una composición en honor a la diosa entendida quizá de un modo más abstracto, como Destino o Suerte, e incidiendo repetidas veces en su volubilidad. El poema se complementa con otro que viene a continuación, y juntos forman la parte de Carmina Burana titulada Fortuna Imperatrix Mundi.

Al margen de que los versos estén en latín -lo que ya es un hecho vinculante con el Imperio Romano, pese a que se trate de latín medieval-, la idea de la diosa Fortuna no es nueva, sino que ya existía en Roma con el mismo nombre. Además, se la identifica en mitología griega con Tiké. En Roma se rendía culto a la diosa Fortuna, introducido éste en el tiempo de la monarquía. Fortuna era vista como la dadora de una determinada suerte, bien sea esta buena o mala, de lo que proceden algunos de sus sobrenombres, como los que la vinculan con la abundancia o con lo dudoso del Destino. Iconográficamente, es habitual asociar a ella la rueda de la fortuna, que tanto puede girar amablemente hacia la persona en cuestión como volverse contraria a ella. El símbolo continúa existiendo posteriormente y a él se refiere en algún verso del poema el autor -cuyo nombre desconocemos- del mismo.

Aquí les dejo el poema en latín y su traducción al castellano.


"O Fortuna,
velut Luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.
Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et defectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!".

"¡Oh, Fortuna,
como la luna,
de condición variable,
siempre creces
o decreces!
La detestable vida
primero embota
y después estimula,
como juego, la agudeza de la mente.
La pobreza y
el poder
los disuelve como al hielo.
Suerte cruel
e inútil,
tú eres una rueda voluble
de mala condición;
vana salud,
siempre disoluble,
cubierta de sombras
y velada
brillas también para mí;
ahora, por el juego
de tu maldad,
llevo la espalda desnuda.
La suerte de la salud
y de la virtud
ahora me es contraria;
los afectos
y las carencias
vienen siempre como cosa impuesta.
En esta hora,
sin demora,
impulsad los latidos del corazón,
el cual, por azar,
hace caer al fuerte;
¡lamentaos todos conmigo!".

[Traducción de José García Illa].

En el año 1975 se estrenó una película en la que se integraba Carmina Burana de Carl Orff, escenificada. Adjunto el vídeo correspondiente a la primera parte, también entendida como una introducción, que se corresponde con los versos anteriores. Este fragmento es muy conocido y se han hecho numerosísimas versiones de ella, incluso una con toques de tecno que no deja de ser curiosa.



No sería justo dejar de mencionar que la idea de incluir un poema en lengua latina pero no procedente del Imperio Romano, con su traducción también incorporada, se me ocurrió leyendo el último artículo del blog Homo Bonus. ¡Gracias por la inspiración, Jaume!

(I) Fotografía del compositor Carl Orff.
(II) Representación de la rueda de la Fortuna de corte medieval, a propósito de algún pasaje del Carmina Burana.

13 comentarios:

Alhana dijo...

El 'Carmina Burana' es una de mis composiciones preferidas. Lo descubrí en mi primer año de latín (2º de BUP), pues en mi libro venía uno de los poemas como ejercicio de traducción, ya que era realmente sencillo: In taberna quando sumus. A raíz del ejercicio, investigué y descubrí que no era sino parte de un conjunto.

A día de hoy, ese poemita sigue siendo mi latinajo preferido (junto con la famosa frase de la Eneida Timeo Danaos et dona ferentes, que uso como firma en el foro). Eso sí, la música más emocionante es la del fragmento que has puesto y que da título al post :)

brujo don carlos dijo...

Me encanta la música de Carl Orff, pero no tenía ni idea de que el hallazgo del poema fuese tan reciente ¡Cuántos siglos perdida esa joya!

Saludos

M@riel dijo...

Hola, Alhana: Yo también lo conocí gracias a un libro de texto, pero el de música. Aquella misma tarde me fui directa a una tienda y me compré el CD completo. Mi parte favorita es, sin duda, el "O, Fortuna". Se trata de una clase de música que, como bien dices, crea emociones y, al menos a mí, me hace sentir algo. Un afectuoso saludo.

Brujo don Carlos: Aunque el "Carmina Burana" es una muy buena composición, dentro de la música de Orff me quedo con el "Catulli Carmina", basado en algunos poemas del romano Catulo. Saludos cordiales.

Pablo Méndez S. dijo...

Muy interesante, en todos los sentidos. Toda una invitación a conocer más a fondo la obra de Orff. Música y poesía de gran belleza.Gracias.

M@riel dijo...

Me alegra que te haya gustado, Pablo. Una verdadera y casi indivisible unión de dos grandes artes, la música y la poesía. Un saludo también para ti.

Yago dijo...

Hola, espero que el blog me sirva para mucho, para Cultura Clasica
besos

M@riel dijo...

Hola, Yago:
Bueno, ya sabes que, cualquier cosita, me dejas el comentario o el correo de turno y yo trato de ayudarte. Saludos y a ver si nos encontramos mañana.

Francesc Sánchez (Cicero) dijo...

Se te perdona que hayas "intercalado" este artículo que nada tiene que ver con el Imperio Romano por dos motivos: el primero por que trata de una de las obras más extraordinarias de la música como es la Carmina Burana de Orff, y segundo porqué redactas maravillosamente. Me sorprendió cuando me dijiste que eras estudiante de secundaria. Acostumbrado al bajo nivel de los estudiantes de este país, con sus "guais" y "superguais", ver como aún hay personas que se cuidan de trasmitir sus emociones y pensamientos con una magnifica redacción es una puerta a la esperanza. No se a que te dedicarás pero como escritora no te faltaran admiradores. Sigue así para que podamos seguirte leyendo.

M@riel dijo...

Gracias por tu elogioso comentario, Cicero. La verdad es que la escritura es una de mis pasiones y, por fortuna, puede vincularse perfectamente con el amor por la historia y la cultura en general. No sabes cómo me he reído con lo del "guay" y el "superguay", pese a que se te ha olvidado el no menos importante "superextramegaguay". No voy a entrar en el tema de los estudiantes de hoy en día, porque los hay de todos los colores, aunque uno de los problemas comunes es la falta de motivación y de deseos de aprender.

Francesc Sánchez (Cicero) dijo...

Esta última no la sabía. Me he pasado los últimos siete días yendo cada día en tren de Sabadell a Barcelona y este tren es el que cogen los estudiantes de la universidad autónoma. Me he quedado sorprendido de las conversaciones tan intrascendentes que tienen y del poco vocabulario que utilizan Y mal además) entre ellos. ¡¡¡Y se supone que son universitarios, la flor y nata de nuestra cultura!!! Vaya futuro que nos espera.

M@riel dijo...

El "superextramegaguay" es una verdadera exageración, pero no te digo que nunca haya escuchado el "término" en es cuestión. En general los vocablos empleados son muy imprecisos, la clase de palabras "todoterreno" que parece que pueden ser utilizadas desde en la clase de matemáticas hasta de paseo con los amigos. Una pena, porque la riqueza de vocabulario es una de las llaves del conocimiento

Xose dijo...

Me apunto a todo lo que dice Francesc-Cicero sobre ti, M@riel. Ojalá tuviésemos más alumnos como tú. Es un placer leerte y aprender de ti. Me ha gustado mucho este post, porque desde crío me han encantado los Carmina Burana. A riesgo de sonar como nota disonante en estos comentarios, diré que siempre me ha sonado un poco chocante la música que Orff compuso para ellos. Me explicaré: es una composición excelente, sublime en cuanto al estilo (en el sentido que le daban los antiguos a este término). Por eso mismo, no me acaba de cuadrar para poemas que pertenecen a un género no sublime. Creo que Boorman acertó cuando incluyo a Orff en la Banda Sonora de Excalibur. Porque es una música muy apropiada precisamente para la sublimidad de la épica. Esta reflexión no significa que no me guste escuchar ni a Orff, ni los propios poemas. Es una casi divagación a la luz de tu post.
Un saludo muy afectuoso

M@riel dijo...

Las reflexiones serán siempre bien recibidas por aquí, se trate o no divagaciones. Un tema lleva a otro tema, y me parece muy natural que hayas expresado tu opinión con respecto al "Carmina Burana", aunque esta divergiese del resto. Un saludo y gracias por tu aportación.