jueves, 16 de octubre de 2008

Comercio en Roma

Ya en el período de la Monarquía (753-509 a.C., siempre de una manera aproximada), momento en el que la economía en Roma giraba en torno a un sistema basado en actividades como la agricultura, la ciudad formaba parte de una importante ruta comercial que pasaba por territorio itálico: la ruta vinculada con el comercio de la sal de la que hablan fuentes antiguas. Sin embargo, el gran momento del comercio romano se situó en la República (más cerca de los siglos finales que de los iniciales) y en el Imperio (concretamente en el Alto Imperio, decayendo un tanto posteriormente). A Roma llegaban mercancías tanto por tierra como por mar. En el comercio por tierra, las calzadas fueron un elemento clave y en buena parte responsable de la magnitud de estos intercambios. Los romanos construyeron una amplia red de vías de comunicación a lo largo de buena parte de su Imperio, sobrepasando los 8.000 kilómetros en total. En España todavía se conservan restos de las calzadas romanas, que en su día unieron a importantes ciudades como Tarraco o Caesaraugusta.


Dado que las calzadas transcurrían a veces por terrenos con ligeras elevaciones o se hacía necesario el cálculo de ángulos, los romanos empleaban diversos instrumentos, como la groma o el dioptre, para favorecer el correcto trazado de la vía. Entre las calzadas romanas más celebres, encontramos la Vía Apia, construida en torno al año 312 a.C. y diseñada por el genial Apio Claudio, situada en la Península Itálica. Todavía hoy puede verse; aprovecho para recomendarla a todo aquel que se disponga a visitar Roma.


Por otra parte, el comercio marítimo cobró una gran importancia -incluso mayor que la del comercio terrestre-, en especial cuando Roma obtuvo el control de buena parte del Mar Mediterráneo -el Mare Nostrum-. A lo largo y ancho de este mar se llevaba comerciando ya más de una docena de siglos, siendo los fenicios, por ejemplo, unos grandes navegantes. En Roma era de suma importancia el puerto de Ostia, al que afluían mercancías de diferentes lugares. En otras ciudades del Imperio -la africana Leptis Magna, por ejemplo- se establecieron importantes enclaves portuarios. En los barcos viajaban cargamentos de vino, aceite, trigo, telas, maderas y otros productos procedentes de distintas partes del Imperio. La nave comercial romana es muy semejante a la griega, aunque sufre algunas modificaciones, concretamente en la vela.


Roma tuvo contactos comerciales con culturas y civilizaciones considerablemente alejadas de esta gran ciudad. Por ejemplo, hay vestigios de la presencia de grupos de comerciantes en la India y se conocen distintos productos procedentes tanto de esta región como de Arabia. De interés son las aportaciones de China, la cual exportaba la celebérrima seda a través de la Ruta que lleva el nombre del producto. Encontramos referencias, sostenidas como veraces por numerosos historiadores, a una embajada romana enviada por Marco Aurelio en el 166 a la capital del Imperio Chino. Algunos estudiosos consideran este dato como objeto de dudas, cuestionando en primer lugar que fuese el emperador quien enviase a los comerciantes y sustituyendo esta idea por la hipótesis de que estos acudiesen por propia voluntad. Por otra parte, también se baraja la posibilidad de que no se tratase de Marco Aurelio, sino de otro emperador de la dinastía Antonina. Además, hay que tener en cuenta que no hay fuentes romanas conocidas que mencionen la célebre embajada, por lo que los datos que poseemos proceden únicamente de textos chinos, lo que motiva que el contraste de la información sea imposible.



Finalmente, me parece importante recordar la manera en la que distintas actividades relacionacionadas con el comercio -incluyendo también la pesca o la artesanía con fines comerciales- han quedado bellamente ilustradas en relieves y mosaicos. Con el objetivo de mostrar estos maravillosos vestigios de la vida y la sociedad romana, coloco unas cuantas imágenes escaneadas de unas láminas que ya había dado por perdidas, pero que deseaba utilizar para el blog desde hace ya tiempo.

Un carretero conduce un transporte tirado por bueyes en un relieve.

Una animal es subido a bordo de un barco en un colorido mosaico.

Relieve en el que figura una transacción en un puesto comercial.

Transacción en un puesto comercial; relieve situado en una basílica romana.

Mosaico con dos pescadores ocupados en su labor.

(I) Mapa de las vías romanas en Hispania con las principales ciudades señaladas.
(II) Mapa del trazado de la Vía Apia y de la Vía Trajana (para verlo con claridad, pulsen sobre la imagen).
(III) Mapa aproximativo del comercio marítimo en tiempos del Imperio Romano.
(IV) Ruta de la Seda a través de la historia.

4 comentarios:

Xose dijo...

Un post excelente, M@ariel. Lo voy a hacer lectura obligatoria para mis alumnos, ahora que estamos hablando, de manera relajada, de la economía romana -y las crisis económicas-

M@riel dijo...

Hola, Xosé:
¡Gran tema el que estáis tratando! Francamente, uno de mis favoritos, dejando de lado la sociedad, la vida cotidiana y la literatur. Celebro que te haya sido de utilizadad. Un saludo.

Alhana dijo...

Muy buen artículo. Me alegra mucho que toques temas que no sean los conocidos por todos. La vida cotidiana y la economía nos dice mucho más acerca de las culturas y los pueblos que las batallas y las obras de arte (aunque sean éstas las que perduran a través del tiempo).

Yo también me pregunto, ¿será cierto que los romanos llegaron hasta China? Me gusta pensar que así fue :)

Un abrazo.

M@riel dijo...

Hola, Alhana:

Me ha encantado tu reflexión acerca de temas como la vida cotidiana o las distintas batallas. Y sí, tienes razón, ¡qué gran interrogante es el de la posibilidad de que los romanos llegasen a China!

Un abrazo también para ti.