jueves, 16 de octubre de 2008

Incitatus, el caballo de Calígula

Leyendo el otro día una interesante guía acerca del mundo del caballo, me acordé repentinamente del famoso animal de Calígula, cuyo nombre, Incitatus, ha pervivido en las páginas de uno de los biógrafos clásicos más citados, aunque se dude de la veracidad de alguno de los datos que incluye en sus escritos: Cayo Suetonio Tranquilo.

Poco conocemos de la vida de Suetonio, como no sea el año aproximado de su nacimiento, el 69 d.C. o la identidad de algunos de sus protectores y amigos. Por ejemplo, tuvo una buena relación con Plinio el Joven y es mencionado en algunas cartas de éste último. Murió cerca del 140 d.C., ya retirado de la vida pública. Es necesario mencionar que las fechas incluidas son meramente orientativas y que se cuestiona su historicidad.

Sin embargo, la obra de Suetonio, Vida de los Doce Césares, es sumamente conocida y mencionada muy a menudo junto a otros como Cornelio Tácito. Se cuestionan algunos de sus fragmentos, en buena parte porque el autor se informa por terceros, ya que habla de personajes como Cayo Julio César o su hijo adoptivo Augusto, momento en el que los padres del biógrafo quizá no hubiesen nacido todavía. De sus escritos se han extraído algunas de esas celebérrimas frases atribuidas a emperadores, como "Que me teman, con tal de que me respeten", de Calígula o "Qué gran artista muere conmigo", de Nerón (traducción y sentido cuestionado por historiadores como Edward Champlin). No hace falta mencionar el hecho de que las citas no deben de considerarse veraces al cien por cien, ya que nada se puede asegurar acerca de ellas.

Suetonio nos habla del cariño enfermizo que Calígula parecía sentir hacia su caballo Incitatus en su Vida de Calígula. El dato es cuestionado, aunque no me negarán que, como anécdota, se trata de un episodio interesante.

"Quería tanto a un caballo que tenía llamado Incitatus, que la víspera de las carreras del circo mandaba soldados a imponer silencio en la vecindad, para que nadie turbase el descanso de aquel animal. Hizo construirle una caballeriza de mármol, un pesebre de marfil, mantas de púrpura y collares de perlas; le dio casa completa, con esclavos, muebles, y todo lo necesario, para que aquellos a quienes en su nombre invitaba a comer con él, recibiesen magnífico trato, y hasta se dice que le destinaba el consulado".


(I) Imagen de un hermoso caballo.

6 comentarios:

Yago dijo...

Interesante artículo, la verdad te quedó la mar de bien :)

M@riel dijo...

Hola, Yago:

Agradezco que te guste. Ya sabía yo que tratando el tema de Incitatus te iba a agradar, teniendo en cuenta lo que nos hemos reído siempre con el asunto. Un abrazo.

Fujur dijo...

He de confesar que jamás había oído hablar del caballo de Calígula! gran artículo!

M@riel dijo...

Hola, Fujur:

En Suetonio se encuentran unas anécdotas de lo más jugosas, en relación a los emperadores, como pueder ser la que refiero en este artículo, o como otras muchas... Me alegro de que te agradase. Saludos.

Xose dijo...

Es un artículo absolutamente espléndido, M@riel. Es además una de las mejores anécdotas para entender cómo Calígula pretendía denigrar a la clase senatorial para afianzar una monarquía absoluta de corte teocrático...Y hay alguna que otra anécdota igual de reveladora en Suetonio. Fue el primer autor romano que leí, con trece años. Lo que disfruté las noches de aquella semana...
Un abrazo!

M@riel dijo...

Desde luego acerca de Calígula no hay pocas anécdotas, no. Suetonio fue también uno de mis primeros clásicos, aunque recuerdo que la primera vez que me asomé a la literatura grecolatina lo hice con "De Bello Gallico", de César. Ambas lecturas deliciosas, aunque en distinto modo. Un saludo.