lunes, 20 de octubre de 2008

Influencia de Horacio y Catulo en Marcial

Comentaba ya varios artículos atrás la trascendental influencia de unos autores sobre otros a lo largo de la historia de la literatura grecolatina. Antes hablaba de dos poetas de distintas civilizaciones, la griega y la romana, separados por casi cinco siglos y medio de historia; hoy me referiré a tres maravillosos autores dacerca de los que ya he escrito, por lo que, para datos biográficos y de estilo, les remito a artículos anteriores:

Introducidos ya los magníficos escritores, les dejo ya sin más preámbulo con los magníficos versos.

Para empezar, recordemos los célebres versos del romano Catulo, en aquella poesía amorosa dedicada a Lesbia, joya de la lírica donde las haya.

"Me preguntas, oh Lesbia, cuántos besos
tuyos me sean suficientes,
cuántos me sean demasiados.
Cuan gran número de arena de arena de Libia
yace en Cirene, de laserpicio plena,
entre el oráculo del ardiente
Jove y el túmulo del viejo Bato;
o cuantos astros nos ven, al callar
la noche, enredados en amoríos;
solo esa cantidad satisfará
a Cátulo el loco, y demasiados
serán, y afortunados,
que ni contarlos podrán los curiosos
ni con sus malas lenguas hechizarlos"
.


Y ahora, el interesante epigrama de Marcial dirigido a Diadúmeno, en el que incluso se hace una mención explícita a Catulo:

"Dame besos apretados, Diadúmeno. '¿Cuantos?', me preguntas.
Me pides que cuente las olas del Océano,
las conchas dispersas por las orillas del mar Egeo,
las abejas que revolotean por el monte cecropio
y los gritos y los aplausos que resuenan en el teatro abarrotado
cuando el pueblo ve de repente el rostro del César.
No quiero todos lo que Lesbia le dio al sonoro Catulo,
cuando se los pidió. Pocos desea quien puede contarlos"
[epigrama 34 del libro VI].

Por otra parte, hemos de recordar la célebre frase Horacio, carpe diem, llamada a convertirse en todo un tópico literario, con especial importancia en versos renacentistas como los de Garcilaso de la Vega. Sin embargo, ya en el texto de Marcial -y en otros muchos autores de la época romana- encontramos claras referencias al carpe diem.

El texto de Horacio en el que aparece la citadísima frase es una de sus odas, concretamente la número once. Aún así, no hay que olvidar que no es el único fragmento de este autor en el que se trata este tópico.

"No investigues, pues no es lícito, Leicónoe, el fin que ni a mí
ni a ti los dioses destinen; a cálculos babilonios
no te entregues. ¡Vale más sufrir lo que haya de ser!
Te otorgue Júpiter varios inviernos o solo el de hoy,
que destroza el Mar Tirreno contra las rocas, prudente
sé, filtra el vino y en nuestro breve vivir la esperanza contén.
Mientras hablo, el tiempo celoso ya habrá escapado:
goza del día y no jures que otro igual vendrá después".

Existe una cierta polémica acerca de la traducción figurada de este último verso, Carpe diem, quam minimum credula postero, por lo que destaco que me he servido de la versión de Manuel Fernández-Galiano.

En este epigrama de Marcial vemos la influencia del tópico, con una evidente y sustancial variación en el estilo del poeta:

"Dices, Póstumo, que tú vivirás mañana, siempre mañana.
Dime, Póstumo: ¿cuándo va a llegar ese mañana?
¿Cómo de lejos, y dónde, está ese mañana? ¿Dónde hay que buscarlo?
¿Está escondido, quizá, entre los partos y los armenios?
Este mañana debe tener ya la edad de Príamo o Néstor.
Dime: ¿por cuánto se puede comprar ese mañana?
¿Mañana vivirás? Ya es tarde, Póstumo, vivir hoy:
el sabio, Póstumo, es el que vivió ayer"
[epigrama 58 del libro V].

(I) Escultura de Eros/Cupido.

4 comentarios:

El Arte del Arte dijo...

Dime: ¿por cuánto se puede comprar ese mañana?
¿Mañana vivirás? Ya es tarde, Póstumo, vivir hoy:
el sabio, Póstumo, es el que vivió ayer

Que maravilla de versos... sinceramente me han hecho para y reflexionar... no se puede dejar atras las oportunidades pero como se dice popularmente si pierdes este tren no vuelve a pasar de nuevo.

Me alegra que el escrito del cine mudo te haya gustado, más adelantes haré más referencias en el tema. Por cierto estate atenta que un dia de estos tendras una sopresita en el blog ;)
Gracias por tus escritos!!

El llano Galvín dijo...

Vaya selección tan buena de poesía latina. Yo siempre me quedaré con Marcial por su mordacidad, pero he de reconocer que Catulo me gusta mucho y que los versos dirigidos a Lesbia son bellísimos.
Enhorabuena por tu post. Un saludo!!!

M@riel dijo...

Hola, Gloria:
Como no me canso de decir, hay un gran número de clásicos que son atemporales y, de hecho, el "carpe diem" de Horacio se ha convertido en una cita utilizada con relativa frecuencia hoy en día, amén de su valor como tópico literario. ¡Por supuesto que estaré atenta a tu blog; cualquier internauta debería de considerarse afortunado por pode leer tus escritos! Un abrazo.

M@riel dijo...

Al autor del magnífico "El llano Galvín":

De nuevo gracias por tu comentario. Marcial es uno de mis clásicos favoritos -leerlo y sonreír es todo uno-, aunque prefiero a Catulo (lo que resulta comprensible teniendo en cuenta mi pasión por la poesía amorosa en la antigüedad)y a Ovidio, que no he incluido en esta entrada pero al que le quedan pocos artículos para hacer su aparición. ¡Un saludo!