lunes, 6 de octubre de 2008

La sátira latina: Persio

Retomando una serie de artículos para mi vergüenza abandonados desde hace demasiado tiempo, dedico este post a la vida y obra de uno de los grandes satíricos de la historia de Roma, Aulo Persio Flaco.

Nacido en el año 34 de nuestra era, este escritor no produjo una obra extensa como hicieron otros autores clásicos, que, además, exploraron y llegaron a dominar diversos géneros. Persio, por el contrario, falleció siendo todavía joven, a la edad de 28 años (es decir, en el año 62). En general se acepta que la causa de su muerte fue la culminación de una enfermedad gástrica que llevaba años causándole molestias.

Persio no vio la luz por primera vez en una noble casa patricia de la ciudad de Roma, de capital importancia en el momento, sino que nació en el seno de una familia de orden ecuestre. Durante sus primeros años permaneció en su lugar de origen, una pequeña población ubicada en Etruria y llamada Volterra. Su padre falleció cuando él era aún un niño; uno de los hechos que suelen destacarse de su biografía es que la parte de la familia más cercana a Persio se componía de mujeres -su madre, hermana, tía-, a las que a su prematura muerte dejó buena parte de la herencia.

Con doce años se trasladó a Roma, lugar en el que continuó estudiando disciplinas tales como la oratoria, la retórica o la gramática junto al destacado maestro Lucio Anneo Cornuto. La influencia de este hombre sobre su joven discípulo es indudable; de él bebió Persio los idelales estoicos a los que tanto valor daría en su vida y en su obra. Una de las sátiras del autor está enteramente dedicada a su amado maestro, mientras que otra tiene como destinatario a uno de los amigos del poeta, Cesio Baso.

Persio no fue considerado ni en su época ni en las posteriores como un gran poeta o un célebre autor leído por abundantes personas -con abundantes me refiero, por supuesto, a un gran número de gentes dentro de las que tenían acceso a la educación y a los libros escritos-. Al contrario, su oscurantismo tantas veces mencionado o la falta de adornos literarios y estilísticos en sus poemas lo perjudicaron. Sin embargo, sus ideas morales, en las que insiste una y otra vez con un afán casi predicador, agradaron a algunos autores cristianos medievales, lo que en parte ayudó a que la escasa obra -seis sátiras- de este autor se conservase hasta hoy, a diferencia de lo sucedido, por ejemplo, con los poemas de Lucilio (el cual parece haber tenido, como menciona el propio Persio, una cierta influencia sobre este autor, que no podemos llegar a medir por carecer de los datos y textos precisos).

Complemento el artículo con unos cuantos textos extraídos de las sátiras de Persio:

"Véngame de aquí algún lector fervoroso de limpios oídos, no éste desvergonzado que se deleita bromeando sobre las sandalias de los griegos, y que se cree capaz de decirle a un bizco: '¡Bizco!', creyéndose una personalidad, porque andando con la cabeza levantada por el honor de una magistratura itálica siendo edil en Arezzo rompió unas heminas faltas de capacidad; ni el bufón que sabe burlarse de los números escritos en el tablero y de las figuras trazadas en la arena, pronto a gozarse de lo lindo si una petulante desvergonzada tira a un cínico de la barba" [sátira I].

"Pero la mayor parte de los nobles derramarán incienso de su naveta silenciosamente: No a todos es dado el levantar murmullos y humildes susurros en los templos y vivir diciendo en voz alta, para que lo oiga el extraño; pero en su corazón y entre dientes murmura: '¡Oh, si diera las boqueadas mi tío paterno, qué hermoso funeral!' y '¡Oh, si, con el favor de Hércules, me sonara a mí bajo el rastrillo una tinaja llena de plata' o bien 'Ojalá pueda yo quitar de en medio al pupilo, al que yo sucedo como heredero más próximo, pues tiene sarna y está hinchado por la amarga bilis. ¡Nerio ya es la tercera mujer que entierra!' ¿Para pedir esto con santidad por la mañana metes la cabeza dos o tres veces en el Tíber y purificas en el río las faltas de la noche?" [sátira II].

"Tú deseas lograr un patrimonio sacrificando un buey, y pides el favor de Mercurio con las fibras: 'Concédeme el dar prosperidad a mi cada, dame rebaños y cría a las ovejas'. ¿De qué forma, insensato, si en el fuego se te están derritiendo las entrañas de tantas novillas. Y, sin embargo, él está empeñado en vencer a fuerza de víctimas y de gruesas tortas exquisitas: 'Ya me prosperará el campo, ya me crecerá el rebaño. ¡Ya se me concederá, ya, ya!' Hasta que decepcionado y sin esperanza algunas, suspira el último céntimo en el fondo del arca" [sátira II].

"¡Oh, gran padre de los dioses! No castigues de otra manera a los crueles tiranos, cuando una atroz liviandaz, impregnada en bullente veneno, haya movido sus instintos: que vean la virtud y se consuman por haberla abandonado. ¿Acaso gimieron más los bronces del becerro siciliano y aterró más la espada, suspendida de los dorados artesonados encima de las cervices vestidas de púrpura, que si el infeliz se dice a sí mismo: 'Vámonos, vámonos derechos al abismo' y palidece por algo que su muy próxima esposa no sabe?" [sátira III].

"Yo, a decir verdad, no pretendo dar paso al humo para que mis páginas se hinchen con lúgubres tonterías. Hablamos en secreto: a ti, ahora, querido Cornuto, te doy a escudriñar mi corazón, por voluntad de la Musa, y me complace manifestarte cuánta parte de mi alma es tuya. Golpea, tú que eres inteligente en distinguir los sonidos enteros y el empastado de la lengua fingida. Por eso me atrevo yo a pedir cien gargantas, para exponerte con voz clara cuán profundamente te grabé en las entretelas de mi corazón, y para que las palabras te descubran por entero todo lo indecible que se oculta en mis fibras secretas" [sátira V].

3 comentarios:

Xose dijo...

Muy interesante, y excelentemente resumido, M@riel.
Me has recordado cuando tuve que traducirlo en la carrera. Madre mía, qué enrevesado era el pobre Persio!!!

M@riel dijo...

Si ya me parece enrevesado en la versión traducida, ¡no quiero imaginarme tratando de entenderlo en latín, contando con mi bajo nivel en esta lengua! Aún así, algunos fragmentos de su , en concreto la sátira V en la que se dirige a su maestro. Un saludo.

Anónimo dijo...

Charly:
Genial!!! no tengo palabras para describir el inigualable talento de Persio XD