sábado, 15 de noviembre de 2008

Odas de Horacio

Desearía compartir hoy con ustedes unos cuantos poemas de un gran autor romano al que ya he mencionado anteriormente en esta bitácora, Quinto Horacio Flaco. Habiendo hecho ya referencia tanto a sus sátiras como a sus épodos, incluyo ahora algunas de sus odas.

"Acuérdate de conservar una mente tranquila
en la adversidad, y en la buena fortuna
abstente de una alegría ostentosa,
Delio, pues tienes que morir,
y ello aunque hayas vivido triste en todo momento
o aunque, tumbado en retirada hierba,
los días de fiesta, hayas disfrutado
de las mejores cosechas de Falerno.
¿Por qué al enorme pino y al plateado álamo
les gusta unir la hospitalaria sombra
de sus ramas? ¿Por qué la linfa fugitiva
se esfuerza en deslizarse por sinuoso arroyo?
Manda traer aquí vinos, perfumes y rosas
-esas flores tan efímeras-, mientras
tus bienes y tu edad y los negros hilos
de las tres Hermanas te lo permitan.
Te irás del soto que compraste, y de la casa,
y de la quinta que baña el rojo Tiber;
te irás, y un heredero poseerá
las riquezas que amontonaste.
Que seas rico y descendiente del venerable
Ínaco nada importa, o que vivas
a la intemperie, pobre y de ínfimo linaje:
serás víctima de Orco inmisericorde.
Todos terminaremos en el mismo lugar.
La urna da vueltas para todos.
Más tarde o más temprano ha de salir
la suerte que nos embarcará
rumbo al eterno exilio".

"Odio al vulgo profano y lo rechazo.
Tened las lenguas: sacerdote de las Musas,
voy a cantar versos jamás oídos antes
a los niños y a las doncellas.
A sus propios rebaños rigen
temibles reyes, y a ellos los gobierna
Júpiter, famoso por su triunfo Giganteo,
el que lo mueve todo con su ceño.
Sucede que un hombre alinea en los surcos
mayor número de árboles que otro hombre;
éste, de más noble linaje, baja
al Campo a competir; aquél,
mejor por sus costumbres y su fama
rivaliza con él; otro tiene mayor
cantidad de clientes.
Con justa ley, Necesidad
sortea a los notables y a los ínfimos:
una amplia urna mueve todo nombre.
Aquel sobre cuya impía cabeza
pende desnuda espada
no encuentra dulce el sabor de los festines Sículos
ni el canto de las aves y de la cítara
le devuelven el sueño. Ese sueño
apacible que, en cambio, no desdeña
la casa humilde del campesino,
ni la umbrosa ribera,
ni Tempe, el valle oreado por los Céfiros.
Al que desea sólo lo suficiente
no lo seduce el mar tumultuoso,
ni el ímpetu cruel de Arturo al ponerse,
ni el nacimiento de las Cabrillas,
las viñas azotadas por el granizo
o una finca mendaz, ya culpen sus plantíos
a las aguas, a las estrellas
que abrasan los campos
o a los inclementes inviernos.
Sienten los peces reducido el mar
por las moles lanzadas a sus aguas,
pues allí van a parar las piedras
que sin cesar arrojan el empresario con sus obreros
y el señor harto ya de tierra.
Mas Temor y Amenazas
suben adonde está el señor,
y la negra Inquietud no se separa
de su trirreme guarnecida de bronce
y cabalga tras él, jinete.
Y, si ni el mármol Frigio,
ni el uso de la púrpura más brillante que un astro,
ni la viña Falerna,
ni el costo Aquemenio
alivian el dolor del que sufre,
¿por qué voy a construir un atrio grandioso
con puertas envidiables, según el nuevo estilo?
¿Por qué voy a cambiar
mi valle de Sabina
por riquezas tan pesarosas?"

"Ves cómo en alta nieve el Soracte allá
blanquea y con su carga los bosques ya
con pena pueden y los ríos
yertos están en agudo hielo:
deslíe el frío echando sobre el hogar
sin tasa leña, y más generoso da,
Taliarco, del barril sabino
vino a correr del de cuatro años.
Lo otro a los dioses déjaselo, que así
que al viento en guerra con hervoroso mar
lo amansen, ya ni los cipreses
se agitarán ni los viejos olmos.
Qué habrá mañana, excusa de preguntar,
y cada día más que el azar te dé,
a logro ponlo; ni desdenes
mieles de amor, mozo tú, ni bailes,,
en tanto lejos de agria vejez tu edad
verdece. Ahora al Prado, a la plaza, a los
susurros quedos en la noche
tórnese a ir a la hora dicha
y a la escondida niña, que del rincón
risilla grata la delató, y allí
la prenda que se arranca al brazo
ya, al dedo ya, que se mal resiste".

8 comentarios:

oenlao dijo...

bien un poco largo y lejano

El llano Galvín dijo...

Qué bonita la oda dedicada a Delio; qué recurrente ha sido el tema de la fugacidad de la vida y la forma tan distinta de cantarlo unos autores u otros. Muy buena selección!!!

M@riel dijo...

Hola a ambos:

Agradezco los comentarios; lo cierto es que la oda a Delio es una de mis favoritas del autor.

Un saludo.

Jaume dijo...

"Delio, pues tienes que morir,
y ello aunque hayas vivido triste en todo momento
o aunque, tumbado en retirada hierba,
los días de fiesta, hayas disfrutado
de las mejores cosechas de Falerno. "

Precisamente ahora estoy leyendo el "Secretum" de Petrarca (que habla de la brevedad e insignificancia de la vida)y estos (y muchos otros lógicamente) versos de Horacio salen citados.

Por cierto, Horacio es todo un genio. No sólo transformó los géneros griegos en latinos, sino que incluso los mejoró; los tópicos del "Carpe Diem", "Beatus Ille", etc son obra suya -precioso el poema del "Beatus ille qui procul negotiis...", por cierto :D.

Saludos y ánimos con los artículos (a cada cual mejor, oiga)

M@riel dijo...

Hola, Jaume:

Ciertamente, Horacio es un escritor increíble. Soy una gran aficionada a sus versos -y a sus tópicos literarios, en especial a los poemas renacentistas que tienen relación con éstos-.

Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

También yo me he quedado con Delio y ese sabor de espera - tal vez activa espera - de ese inevitable exilio eterno. Un beso muy fuerte, m@riel.

Luis Inclán dijo...

Hola, M@riel!
Hace tiempo que descubrí tus blogs pero últimamente, y por una referencia de Jaume, los he recorrido más detenidamente. ¡Enhorabuena por los temas que tratas y por cómo lo haces, por ese amor a todo lo clásico! ¿Estudias latín y griego?
Sigue en esta línea, que muchos te lo agradecemos.
Saludos cordiales.

M@riel dijo...

Hola, Isabel:
Como ya comentaba antes, la oda a Delio es una de mis favoritas.
Besitos.

Hola, Luis:
Conozco tus blogs, también a través de la bitácora de Jame, y el hecho de tenerte como lector desde luego me honra. En cuanto al latín y al griego, estudio el primero por mi cuenta, ya que aún no he llegado al curs en el que se imparten ambas materias.
Un saludo.