sábado, 1 de noviembre de 2008

Ovidio

"Ya he culminado una obra que no podrán destruir ni la cólera de Júpiter ni el fuego, ni el hierro, ni el tiempo voraz. Que ese día que no tiene derecho más que a mi cuerpo, acabe cuando quiera con el devenir incierto de mi vida; que yo, en mi parte más noble, ascenderé inmortal por encima de las altas estrellas y mi nombre jamás morirá, y por donde el poderío de Roma se extiende sobre el orbe sojuzgado la gente recitará mis versos, y gracias a la fama, si algo de verdad hay en los presagios de los poetas, viviré por los siglos de los siglos".

Con estas palabras culmina Ovidio su obra Metamorfosis y, como si de una profecía se tratase, actualmente vemos que la maravilla de los textos de este autor pervive entre nosotros y es todavía capaz de divertirnos, enseñarnos y transportarnos a lugares y tiempos lejanos; pero es tal la humanidad de sus textos, que nos resulta imposible no sentirnos conmovidos por sus versos. Desde su afamada nostalgia de Roma tras haber sido desterrado de la ciudad hasta sus poemas de amante despechado golpeando la puerta de su querida en medio de la noche, los sentimientos afloran en la obra del escritor y alcanzan al lector. A todo ello se suma, por supuesto, su incuestionable calidad literaria y su valor didáctico acerca de diversos aspectos del mundo clásico. Creo que me atrevería a calificar a Ovidio como un "imprescindible" entre los escritores grecolatinos.

Ovidio Nasón nació en torno al 43 a.C., en la zona de Sulmona (una región cercana a Roma). Su educación estaba destinada a convertirlo en un orador o en un político; dedicó la mayor parte de su vida al arte de escribir y recibió magistrales lecciones en Atenas, ciudad a la que viajó con el dinero de la herencia de su progenitor. Residió en Roma durante no poco tiempo, mas en el año 8 d.C. fue desterrado por el emperador Augusto a una región de la actual Rumania. Los motivos de esta expulsión todavía hoy no están claros. Ovidio nos cuenta que una de las causas fue la publicación del Ars Amatoria, un texto quizá demasiado licencioso para el momento y la política en relación al matrimonio y a la moral del emperador en aquel momento, pero bastantes estudiosos discuten tal justificación, ya que el texto se había publicado nada menos que diez años antes. Otras teorías sugieren un conflicto entre Augusto y Ovidio, quizá a causa de la hija del primero, Julia, o de una fuerte diferencia de pareceres. En el exilio, el escritor elaboró numerosos textos en los que muestra su tristeza por hallarse lejos de su amada ciudad, suplicando y aguardando un perdón imperial que jamás llegó.

La obra de Ovidio no fue precisamente escasa. Sus escritos suelen agruparse en función del momento de la vida del autor en el que fueron redactados. Así, tenemos unos textos pertenecientes a la juventud del escritor (como los Amores, hermosos y pasionales versos dedicados a la amada; sobresale aquí una mujer llamada Corina), otros a su madurez (como las Metamorfosis, monumental obra en la que se recopilan de un modo extraordinariamente hermoso distintos mitos grecolatinos) y otros a su exilio en el Ponto (por ejemplo, los Tristes, poemas de tono melancólico acerca de su sufrimiento y añoranza de Roma).

En artículos posteriores trataré de desgranar y explorar con ustedes algunas de las obras más interesantes de Ovidio.

6 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Tienes razón en que Ovidio es uno de los mejores escritores latinos que han sobrevivido. "Las metamorfosis" es un libro fundamental en cualquier biblioteca.
Para mí, que me interesa mucho el ámbito de la vida cotidiana romana, Columela también me parece fundamental, pero claro... no creo que sea de lectura obligatoria como Ovidio, Marcial o Petronio.
Por cierto, has recogido una cita muy bonita. Un abrazo!!!

M@riel dijo...

El tema de las "lecturas obligatorias" es francamente relativo; hay personas para las que autores como Catón es completamente imprescindible, mientras que otras lo leen una vez y ya es suficiente.
Columela escribió textos francamente interesantes y tendrá su lugar en el blog posteriormente.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.

El llano Galvín dijo...

Tienes toda la razón, sí que es relativo el tema de las lecturas obligatorias, pero ¿se puede conocer la literatura grecorromana sin haber leído a Homero, Virgilio u Ovidio? Creo que no..., de todos modos hay tanto que leer y que descubrir que siempre se nos quedarán centenares de libros en el tintero que probablemente sean soberbios. A mí es una de las cosas que más me pesan, todo lo que quiero leer y la imposibilidad de hacerlo, así que hay que intentar escoger lo mejor posible.
Un saludo!!!

M@riel dijo...

Son tantos los libros que nunca llegaremos a descubrir que lo mejor es disfrutar y aprovechar intensamente todas aquellas páginas hermosas que podamos encontrar, aunque también es importante, como bien dices, seleccionar. Yo, sin embargo, tengon una enorme pronpensión a experimentar con libros de escritores de los que no he oído hablar. Un saludo.

El Arte del Arte dijo...

Magnífico artículo.
Me quedo con la cita del principio... es como si se tratase de un testamento vital del propio Ovidio arriesgandose a aventurar su futuro en los siglos venideros.
Estoy ansiosa de lweer las proximas actualizaciones respeto al tema ya que, como sabes, para mi es un tema interesante pero complicado de tirarme de cabeza a leer. Espero que me despiertes el gusanillo de decidirme a deborar alguno de sus libros :)
Mil besazos guapa

M@riel dijo...

Hola, Glo:

Ya verás como acabarás reservando sitio en tu estantería para Ovidio... es uno de los escritores latinos más leídos y creo que resultará ameno. Veo que me has tomado la palabra en mi promesa de postear acerca de los textos del autor y ahora me comprometo de nuevo a hacerlo en breve.
Un abrazo.