domingo, 15 de febrero de 2009

Las Lupercales

Tal día como hoy, quince de febrero, se celebraba en la antigua Roma una fiesta con gran importancia social y religiosa, que hunde sus raíces en la más arcaica tradición y cultura romana. Se trata de las Lupercales, que en latín reciben el nombre de Lupercalia.

Las Lupercales se localizaban en zonas emblemáticas desde el punto de vista de la tradición y lo sagrado: higuera Ruminalis (según la leyenda, sus raíces habían detenid el cesto donde Rómulo y Remo se encontraban y que se deslizaba por el río) o la Gruta del Lupercal (donde, según la leyenda, Rómulo y Remo, fundadores míticos de la ciudad de Roma, habían sido amamantados por una loba). De hecho, el término "Lupercal" deriva del latín "lupus", lobo (en femenino, "lupa", término con connotaciones negativas por emplearse también para designar a las prostitutas).


En fechas previas a la celebración de las Lupercalia se elegía a varios ciudadanos de familias ilustres, en general muchachos que rondaban la llegada a la edad adulta. Como en muchas otras civilizaciones y culturas, el rito pudo tener que ver, al menos los inicios, con esta cercanía o paso a la edad adulta. Estos recibían el nombre de lupercos (en latín luperci).

El día consagrado a la celebración de esta importante festividad, se sacrificaba un perro y una cabra, con cuya sangre se manchaba la frente de los lupercos y se pronunciaban una serie de palabras, acompañados de la realización de gestos rituales. Posteriormente, rasgaban las pieles de estos animales en varias tiras (las februa) y descendían la colina en la que se hallaban (es decir, el Palatino) prácticamente con el cuerpo al descubierto y azotando a todo aquel con el que se cruzaban, especialmente a las mujeres, pues se creía que recibir los latigazos propinados con aquellas tiras de cuero propiciaba la fertilidad. Este mito encontraba su origen en una profecía de la época de Rómulo y Remo.

Esta fiesta sería cristianizada posteriormente, como sucedió con muchas otras del calendario romano.

(I) Imagen de la Loba Capitolina.

8 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Hola M@riel!!
Había leído cosas sobre el tema pero me ha gustado mucho como lo has expuesto. Sorprenden esas fiestas tan primitivas y tan salvajes, aunque en el folklore español todavía tengamos ejemplos claramente derivados de las lupercalia. Un lujo ¿verdad?
Un beso!!!

Alhana dijo...

Interesante, es una fiesta que desconocía por completo.

Me apena la parte en que se sacrifican los animales, eso sí... Prefiero la idea (totalmente ciega y parcial) que tengo de la cultura romana donde no aparecen esas "aberraciones bárbaras".

Un abrazo.

Francesc Sánchez (Cicero) dijo...

Precioso artículo que nos acerca una vez más a la cultura romana y a nuestros origenes.

Irene Adler dijo...

jejjejee se me había pasado, no me lo puedo creer xDDD Buen post : )
Saludos : )

Isabel Romana dijo...

Era una fiesta ancestral y muy especial, pues la carrera de los lupercos se llevaba a cabo siguiendo los límites sagrados de la ciudad (pomerium). ¿Hay que recordar aquellas célebres Lupercales en las que Marco Antonio, que corría como luperco, ofreció una diadema a Julio César?. Causó tanto malestar, que seguramente aceleró su asesinato, un mes después. Una entrada estupenda, querida mariel.

M@riel dijo...

Hola, El llano Galvín:

Es muy cierto ese dato que apuntas; no hay más que fijarse, por ejemplo, en los cigarrones carnavalescos que tenemos en alguna zona de Galicia. Besos.

Hola, Alhana:

Desde mi punto de vista también hay muchas cosas de la sociedad y la cultura romana que preferiría que no fuesen así, pero hemos de tener en mente que se trataba de otra época, otra sociedad, otra cultura, otros valores, etc. Besos.

Hola, Francesc:

Me alegro de que te haya gustado; no hay como bucear en los orígenes de algunas celebraciones y fiestas antiguas... son temas subyugantes. Besos.

Hola, Irene:

Me alegro de que te haya gustado. Un besito.

Hola, Isabel:

Sin duda, es imposible olvidar esa carrera. Recuerdo que fue una de las primeras cosas que supe acerca de la vida de César (me llamó la atención tras verla en la película César del 1958 y busqué información). Besos.

Fujur dijo...

mmmm... no hace falta decir que los romanos sabían pasárselo bien...
;-)

las saturnales también tenían su miga... jeje

besos!

Isabel Romana dijo...

Pasé de nuevo por aquí. Besitos, niña.