lunes, 2 de marzo de 2009

Entrevista a Valerio Massimo Manfredi en Círculo de Lectores

Navegando por la web de Círculo de Lectores, he encontrado esta entrevista a Valerio Massimo Manfredi, un gran escritor de novela histórica. Entre sus publicaciones encontramos títulos como Aléxandros, La última legión (llevada al cine), El imperio de los dragones, Palladion, Talos de Esparta,... todas ellas ambientadas en la Civilización Clásica. Ahora mismo se ocupa del guión de la futura adaptación cinematográfica de Memorias de Adriano (novela clave del género histórico, por Marguerite Yourcenar). En esta entrevista, el autor italiano habla acerca de su última novela (que les recomiendo fervientemente): El ejército perdido.

Aquí les dejo la entrevista (extraída de este enlace):


¿Qué le atrajo de la historia de los Diez Mil?

Es una de las aventuras más grandes de todos los tiempos. Es la empresa casi imposible de diez mil hombres llevados a la batalla equipados para combatir en la llanura y en pleno verano, que se encuentran luchando en medio de la montaña con temperaturas medias de 5/8 grados y una altitud media de 2000 metros. Es la historia de un ejército que debía vencer o desaparecer y que en lugar de eso, reaparece, contra toda lógica, después de meses de marchas y combates, a duras penas y con mucho sufrimiento a las espaldas, en los confines del mundo civilizado.

Usted ha escrito una novela sobre la Anábasis. ¿Cree que el relato de Jenofonte es fiel a lo que realmente sucedió? ¿En ese sentido, Jenofonte fue el hombre providencial que parece en buena parte de la novela?

Creo que debe quedar claro que yo no he novelado la Anábasis. He escrito una novela inspirada en la Anábasis, que es distinto. La voz narrativa es un personaje totalmente inventado al final, uno de los cinco generales que en La Anábasis se da por muerto, en la novela reaparece vivo. El planteamiento de mi narración es diferente, el estilo no tiene nada que ver con la fuente y el personaje de Jenofonte aparece al final con connotaciones bastante negativas. No debemos olvidar que estamos hablando de una novela que tiene como objetivo transmitirnos emociones, no hechos.
En cuanto a Jenofonte, pienso que dice la verdad. El problema no es lo que dice, sino lo que calla. Creo haber demostrado en mis estudios que dejó de relatar deliberadamente durante tres meses la crónica de la expedición, aquellos en que el ejército hizo cosas inexplicables dirigiéndose hacia el Este en dirección a Asia Central, en lugar de hacia el Oeste, en dirección a Grecia. Jenofonte seguro que conocía el motivo de esa decisión, aunque no lo reveló nunca.
Cuando los griegos vuelven a emerger después de aquella desviación inexplicable habían perdido más de cinco mil hombres. ¿Cómo es posible? En la novela se cuenta aquello que no es demostrable pero sí intuido y probablemente verosímil. También la muerte del comandante Ciro, que Jenofonte liquida en una sola frase, «por haber ingerido una medicina contra la fiebre» es altamente sospechosa. Lo más probable es que fuera envenenado; era el único oficial que conocía todo lo que se tramaba entre los bastidores de esta gran intriga internacional. Pero tampoco esto podía contarse.

¿Además de la Anábasis de Jenofonte, en qué otras fuentes se ha basado para reconstruir la aventura de ese ejército?

No se han conservado fuentes alternativas, como mucho algún detalle mínimo en la obra de Diodoro Sículo, que probablemente proviene de la obra perdida de Sofeneto de Estínfalo, y alguna noticia de relleno que encontramos en la vida de Artajerjes de Plutarco, basada a su vez en Ctesias, médico griego de Artajerjes, autor de una obra pedida llamada Pérsika. Pero como he comentado antes, si yo quisiera hacer una mera relación histórica no escribiría una novela. La literatura tiene características y puntos de vista diferentes a la Historia y plantea una posibilidad diferente: la de recrear la vida. La literatura tiene la finalidad de permitirnos vivir vidas alternativas y diferentes, que nuestro destino personal no nos hubiera podido conceder, o bien por qué son demasiado distantes en el tiempo o en la distancia, o bien ambas cosas a la vez.

Usted ha hecho el camino que siguieron Los Diez Mil en más de una ocasión. ¿Qué fue lo que más le impresionó?

Se trató de tres grandes expediciones a lo largo de 18.000 quilómetros de trabajo de campo, dos mil fotografías y trescientos relieves altimétricos. Lo que más me impresionó fue la extrema exactitud de las descripciones del autor, incluso en ciertos puntos pueden reconocerse elementos del paisaje. Llegué a la convicción que Jenofonte había tomado apuntes durante el viaje, como puede verse también en la novela.

¿Por qué decidió que la narradora fuera una mujer? ¿Le ha resultado complicado adoptar esta voz narrativa?

A través de la visión de una mujer podía encontrar un registro narrativo más variado y fascinante para narrar una historia muy estricta, larga, y totalmente repleta de varones adiestrados y preparados para hacer una sola cosa: matar.
La aventura de Los Diez Mil es sin duda una gran proeza, ¡más de 6.000 quilómetros!, y sin embargo no ha tenido gran eco en la historia. ¿Lo atribuye a algún factor en concreto?
El eco ha sido limitado porque siempre se ha vivido como un hecho aislado y falto de un significado político concreto: a la Historia le interesa poco las grandes aventuras. A la literatura sí.

El ejército puso en jaque al gran Rey de los persas, aunque al final no venció. ¿Este hecho tuvo consecuencias históricas posteriores? ¿Cuáles?

Sí. Esta empresa demostró que un ejército, aunque pequeño pero adiestrado a la manera griega, podía penetrar a fondo en el Imperio persa y desafiar impunemente ejércitos mucho más grandes. Filipo II de Macedonia y Alejandro Magno aprendieron la lección. Alejandro la puso en práctica. En muchos puntos de su aventura son fácilmente reconocibles las experiencias de la Anábasis.

¿La superioridad que demuestran los griegos frente a todos sus enemigos es atribuible exclusivamente a factores militares y estratégicos?

No. También se debió a factores políticos e ideológicos; eran hombres libres que combatían por sus comunidades libres y también, como mercenarios, peleaban por su propia dignidad. Por tanto estaban más motivados.

El ejército no viajaba sólo. Le acompañaban criados, esclavas y prostitutas, protagonistas anónimos. ¿Era habitual en las guerras? ¿No cree que su proeza fue todavía mayor?

No, no era algo usual. Lo hubiera sido durante el período helénico. En este caso concreto el séquito que nos ocupa se debía a que el viaje era largísimo, con lo que era necesaria la compañía de mujeres y criados para llevar las armaduras y el abastecimiento durante los traslados largos.
Por supuesto para ellas también supuso una gran aventura. Cito a W.W. Tarn: «Si la empresa de los diez mil fue extraordinaria, para las mujeres que los acompañaron fue increíble».

¿Se sabe realmente qué pasó con Menón de Tesalia y los otros jefes griegos?

Según Ctesias fueron torturados y ajusticiados. Pero si alguno se hubiera salvado, la noticia seguro que habría permanecido en secreto.

¿No se volvió a saber nada de los supervivientes de Los Diez Mil? ¿Podemos encontrar referencias a ellos en la historia posterior?

Cuando los espartanos declararon la guerra a los persas en el 399 a.C. y enviaron al general Tibrón a Asia, los supervivientes de los diez mil se enrolaron nuevamente con él y bajaron al campo de batalla contra el antiguo enemigo. Después de eso, no se sabe nada más.

¿Podría recomendar algún libro para aquéllos lectores que quieran saber más sobre el ejército perdido y el juego de intereses que se hallaba detrás?

Mi libro El camino de los diez mil ha sido recientemente citado por Robin Lane Fox como un texto fundamental de referencia sobre esta empresa. Pero se trata de una comunicación científica bastante intensiva y por eso casi ni se encuentra. Las páginas dedicadas al argumento en la Cambridge Ancient History son, sin embargo, de mucha calidad.

¿Está trabajando en algún nuevo libro? ¿Nos puede avanzar alguna cosa sobre el argumento?

Ahora estoy escribiendo una trilogía cinematográfica para una gran producción internacional. He entregado el primer proyecto de la escenografía, que ya ha sido aprobado y ha gustado mucho.
Para acabar, ¿puede explicar a nuestros socios qué van a encontrar en El ejército perdido?
Aventura, epopeyas, intriga, paisajes que cortan la respiración, episodios de increíble coraje, torturas de una fiereza espeluznante, una gran historia de amor. Pathos extremo.

(I) Valerio Massimo Manfredi firma un libro en esta imagen.

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