jueves, 7 de mayo de 2009

La novela histórica e ideológica (II)

Escribo, al fin, la segunda parte de este artículo acerca de la novela histórica e ideológica. En mi anterior post, que pueden consultar aquí, realizaba una pequeña introducción al tema a tratar y elaboraba una pequeña semblanza de tres novelas de ideología católica -calificables casi de ultra católicas-, anunciando que en este nuevo post escribiría acerca de novelas con un trasfondo izquierdista.

A la hora de elegir un buen ejemplo que ilustrase tal tipo de novela ideológica, me decidí finalmente por una obra bastante conocida: Espartaco, de Arthur Koestler. Sin embargo, les prevengo: no se trata de la novela de Howard Fast, considerablemente mñas célebre y en base a la cual se llevó a cabo una película homónima (aquella diriga por Stanley Kubrick en el 1960). La novela de Fast merece prácticamente una mención aparte, por su interpretación de la figura de Espartaco que, gracias en buena parte al cine, ha calado en nuestra sociedad. Además, dentro de la obra de este novelista comprometido con las masas, es uno de los libros más importantes e interesantes a la hora de llevar a cabo un análisis.

Sin embargo, este post estará dedicado a la otra novela, la de Arthur Koestler. Aunque pertenece al género histórico, es imposible no establecer un paralelismo entre las acciones que el autor narra y los acontecimientos sociopolíticos que le tocó vivir. Aún más fascinante resulta asomarse a la ideología de Koestler y a su modo de plasmarla.

Koestler nació en el año 1905 y fue testigo de movimientos políticos esenciales en la historia del siglo XX; estuvo en España durante la Guerra Civil y, tras afiliarse a un partido de índole comunista, viajó a la Unión Soviética. En Espartaco aparecen algunas de estas ideas de tipo comunista y, lo que me parece igualmente interesante, el sentimiento del autor hacia estas mismas ideas. Koestler pareció sentirse decepcionado ante el modo en el que funcionaba ese sistema político; quizá hubiese esperado una perfección de gobierno imposible para una sociedad humana o quizá hubiese puesto demasiadas esperanzas en una serie de cosas que luego resultaron no ser como él había imaginado.


Sea como fuere, la cuestión es que este mismo sentimiento aparece en la novela: la del utópico y fraternal estado que traerá una alegría y un gobierno definitivo a los hombres, liberados de las tiranías humanas y de las tiranías del dinero y la propiedad privada, en una suerte de ordenada anarquía que acaba por convertirse en una nueva dictadura. Persiste, pues, el desencanto en base a la interpretación que el autor realiza del momento en el que vive. Así, moviéndonos ya en el terreno argumental, aparece la Ciudad del Sol, urbe fundada de forma revolucionaria por los esclavos que se han rebelado contra Roma y que, por desgracia, termina fracasando, no sólo por la presión externa, sino por un debilitamiento del sistema político interno.

Con todo, las referencias a filosofías sociales, políticas y económicas de Koestler son muy interesantes; el escritor, más que novelista, se eleva a la categoría de observador y pensador constructor de una fábula histórica. Su extraordinaria figura y la evolución de su pensamiento es a lo largo de su obra es otro gran detalle a tener en cuenta.

(I) Imagen de Arthur Koestler.

5 comentarios:

Fujur dijo...

Bajo mi punto de vista nos encontramos ante una de las grandes novelas "históricas" de todos los tiempos, y desde luego, una de las más famosas. Sin embargo, creo que debe de verse más en clave de la "caza de brujas" en EEUU que sufrió el autor y la historia del movimiento obrero que no en la situación del esclavo en Roma.

M@riel dijo...

Hola, Fujur:
Creo que esa verdadera "caza de brujas" que mencionas no la sufrió tanto Arthur Koestler -protagonista del artículo- como Howard Fast, el otro autor que menciono, cuyos libros acabaron en las listas negras de las bibliotecas. El caso de Koestler es, como he expuesto, distinto, y su novela, por tanto, debe verse de otra manera.
Un beso.

Jaume dijo...

Los socialistas utópicos decepcionados con los regímenes soviéticos fueron legión en su tiempo.
Y a ver si este verano leo un poco a este autor... la verdad es que, por lo que dices, parece muy interesante y ameno.

Saludos,

Jaume

Isabel Romana dijo...

Suena muy interesante ese Espartaco... Una figura histórica sobre la que valdría la pena reflexionar. En cuanto al autor, creo que nadie puede escribir al margen de las ideas y de los conflictos de su tiempo. Comprendo muy bien esas dos decepciones, la de Espartaco y la de Koestler. Besos.

M@riel dijo...

Hola, Jaume:
Que lo disfrutes, y que sepas que espero el correspondiente comentario y la sabia crítica que, es seguro, realizarás de él. Un abrazo.

Hola, Isabel:
Es muy cierto lo que dices; por ello la comprensión de las novelas de Koestler no está al margen de la comprensión de sus experiencias, su vida o su época. Que diría Ortega y Gasset "El hombre es el hombre y sus circunstancias".
Besos.