jueves, 28 de mayo de 2009

Un poco de color

En la recreación de la que hablaba en mi artículo anterior, faltaba exactitud en un punto, que hábilmente señalaron varios de los bloggers que dejaron sus comentarios. Se trata de la coloración de edificios y estatuas; esa blanquísima pureza marmórea que no se corresponde con los histórico. Este fallo es muy frecuente y, de hecho, se muestra en casi todas las superproducciones acerca de la antigua Roma, especialmente en el peplum de los años cincuenta y setenta.

Al fijarme en ello, he recordado una imagen muy curiosa que tenía guardada y que me parece interesante compartir hoy (pues con la estatuas sucede algo parecido a con los edificios). Se trata de una recreación de lo que pudo ser una famosa escultura del emperador de Augusto cuando, en lugar de mostrar el mármol desnudo (estado en el que se encuentra actualmente), se hallaba cubierta por una capa de pintura, revelándose como una bella estatua policromada. Evidentemente, es una recreación basada en conjeturas y suposiciones... no podemos asegurar que la escultura policromada fuese exactamente así.


Nota: En algunas de las láminas del genial ensayo El mundo clásico (Robin Lane Fox), pueden encontrarse otras recreaciones de esculturas policromadas.

4 comentarios:

Fujur dijo...

Me tiene intrigado este ensayo que nos recomiendas... tendré que leerlo... Mira que no lo he comprado porque sospechaba que fuera "un best seller"! ;-)

lo de las estatuas es muy curioso.... creo que con los griegos pasaba algo parecido... NO ME IMAGINA UN PARTENÓN MULTICOLOR!

Besos!

Isabel Romana dijo...

No creas que se trata de conjeturas: hay formas de ver el color, porque siempre quedan pequeños restos en pliegues, etc. Yo ví en directo las dos esculturas de Augusto con motivo de una muestra que se celebró en los Museos Vaticanos que se llamaba "Los colores del blanco" y era muy espectacular. Se nos hace rarísimo ver las estuatas coloreadas, en parte porque nos hemos acostumbrado a la blancura tan bella del blanco, en parte porque la figura policromada tomaba un aspecto muy poco natural. Recuerdo, en concreto, una cabeza de Calígula - exponían el original y, al lado o enfrente, una copia policromada tal como debió ser en su momento - y la verdad es que cuando se trataba de retratos, el efecto era un poco como de un maniquí. Desde luego, me fijé muy bien y en el original quedaba el dibujo a grafito de las pestañas, y en zonas del pelo quedaba el color castaño, etc. Si tienes interés y te apetece, miraré entre mis fotos si tengo alguna de esas y, si me das tu correo, te las mando. Ahora estoy fuera de casa, pero lo haría la próxima semana. Un abrazo.

El llano Galvín dijo...

Hola M@riel!
Las recreaciones de las policromías antiguas son un tanto burdas y, aunque nos dan una idea de lo que podía haber sido en el pasado, no son exactamente iguales a la idea original. Siempre se olvida que los policromadores de esculturas eran pintores profesionales y no aplicaban colores planos como muestran las copias actuales. El efecto era bastante parecido al de las tallas policromadas barrocas y los últimos estudios están sacando a la luz complejas decoraciones con adición de dorados y plateados similares a las imitaciones de brocados barrocos. Te recomiendo encarecidamente los libros "Peinture et couleur dans le monde grec antique" de Sophie Descamps-Lequime y "Tanagra. Mythe et archéologie", catálogo de una exposición del Louvre, donde vas a poder ver ejemplos magníficamente conservados y que van a cambiar por completo tu visión del arte clásico. El primero que cito es soberbio.
La verdad es que este tema para mi es fascinante, hablé del tema en mi blog pero creo que te voy a tomar el relevo y hablar de algunos aspectos al respecto.
Un beso!!!

Ana Trigo dijo...

Querida M@riel,

te he dejado un regalito en mi blog. Un fuerte abrazo!