martes, 8 de septiembre de 2009

Lingua Latina Per Se Illustrata

Ante todo, mis lectores y lectoras, les debo una evidente disculpa por esta larga y veraniega ausencia sin haber dejado un cartel con el arquetípico mensaje de 'Cerrado por vacaciones'. Lo cierto era que no pretendía, ni muchísimo menos, abandonar la redacción de posts durante tanto tiempo, pero entre viaje y viaje, vivencia y vivencia, he estado alejada durante un tiempo de la Blogosfera. Aquí estoy hoy de vuelta, como escribía Alberto Gamarra en un comentario que acabo de aprobar, al foso del Coliseo, cual gladiatrix de las palabras dispuesta a seguir escribiendo acerca de esta gran historia de Roma (y de mitología y literatura, como ya supondrán quienes conozcan mis otros dos blogs).

Hoy desearía hablar de un tema que no he tocado todavía en este blog, aunque lleve varios meses con la idea de hacerlo. Resulta paradójico, teniendo en cuenta que a menudo escribo acerca del primer asunto que se me ocurre (como es obvio preparándome previamente), bien porque acabe de concluir una lectura o de ver una imagen inspiradora. Éste es el tema del método de latín Lingua Latina Per Se Illustrata, de Hans Orberg; es decir, La Lengua Latina Ilustrada Por Sí Misma.


Mis intentos de aprender latín se iniciaron hará unos tres o cuatro años, para lo cual traté de hacer uso de un manual que ya tenía unos añitos, un clásico manual de hace dos décadas. Se centraba fundamentalmente en el aprendizaje de regras gramaticales, puras y duras, además de largas listas de vocabulario para memorizar. Apenas poseía ejercicios de tipo práctico, la mayor parte eran del tipo: Escribe el acusativo singular de rosa, rosae, a lo cual el estudiante no tiene más que responder rosam. Los primeros capítulos me fue bastante bien, y realmente pensaba que estaba aprendiendo algo. ¿El problema? El problema surgió al llegar al tema seis o siete, cuando en mi cabeza tan sólo había listas de palabras, declinaciones y las sempiternas reglas de gramáticas. Pueden ustedes decir que eso es saber algo, pero entonces me di cuenta de que aunque tuviese todos esos datos inconexos revoloteando por mi mente, no sabía cómo aplicarlos. Aquello ya no era un lengua, de esas que se leen, se escriben o se traducen, que se sienten como algo vivo, sino palabras sin significado, memorizadas, recitadas a modo de loro o cacatúa. Como supondrán, acabé desistiendo.

Tiempo después, oí hablar de este otro método, y realmente lo hubiera pasado por alto de no ser porque en el artículo que acerca de él había escrito un reputado profesor aparecía una mención a los autodidactas, explicando que el método en cuestión realmente era adecuado a ellos. Por supuesto, yo me incluía en ese grupo, pero aún así todavía no me fiaba. Por ello, acudí a la página web y me descargué los primeros capítulos, además de toda la información que encontré acerca del cuso. Puedo decirles que no tardé ni dos semanas en pedirlos a una librería de Madrid.

El curso se divide en dos partes, Familia Romana y Urbs Aeterna, a su vez subdivididas en capítulos. El método tiene una base eminentemente práctica, además de estar íntegramente escrito en latín. Cada capítulo consta de un texto inicial escrito en la lengua en cuestión, tal cual sucede con algunos manuales para aprender inglés y francés. La dificultad de estos textos está graduada de modo que aumente en relación a los conocimientos que adquiere el alumno, la mayor parte de los cuales, pueden ser deducidos y asimilados sin necesidad de hacer una de las clásicas traducciones o recurrir al diccionario. El propio lector puede extraer del texto reglas gramaticales, que después vienen explicadas en la sección grammatica, tras estas lecturas. Los capítulos incorporan una lista con las nuevas palabras de vocabulario, vocabula nova, cuyo significado igualmente se deducible, aunque resulta aconsejable contar con la ayuda del diccionario, más que nada para aclarar dudas o términos confusos. A esto hemos de añadir tres ejercicios con los que se concluyen los capítulos, llamados pensa. Es posible complementar estos con las actividades de otro librito ajeno al manual, el Exercitia Latina. Lo recomiendo, para reforzar mejor los conceptos y adquirir práctica y algo de soltura... a mi modo de ver, y al menos para el autodidacta, con los pensa no basta.

Aún así, que ningún lector desprevenido pueda creer que, por ser este método más práctico, adecuado a autodidactas o alejado de interminables reglas gramaticales meramente teóricas, estará excluido el estudio y el esfuerzo. Obviamente no es perfecto, ni mágico, ni la 'panacea' en materia de estudios. Las lecturas y los ejercicios requieren dedicación y, por supuesto, constancia. Constancia para revisar lo estudiado anteriormente, continuar día a día con los capítulos y esforzarse en asimilar los distintos conceptos, cosa que se complica conforme avanzan los capítulos y es necesario manejar más gramática y más vocabulario. En contrapartida, los resultados son visibles y, como suele ocurrir, hacen sentir satisfacción y deseos de seguir aprendiendo. Otra de las virtudes del curso, que estoy comprobando todavía, ya que cerca del capítulo diecisiete estoy, y sin deseos de abandonar ni desistir. ¡Les deseo suerte si ustedes también se deciden a utilizarlo!

7 comentarios:

Alhana dijo...

Bienvenida de nuevo al ruedo, se te echaba de menos. ¡Y nada más y nada menos que con un artículo dedicado a mi querida LLPSI! ¿Te veremos pronto escribiendo en latín? Ojalá que así sea.
Buena suerte para el curso que empieza, que seguro que te va estupendamente.
Un abrazo.

Jaume dijo...

Actualmente es el mejor método que hay, tanto para autodidactas como para alumnos con profesor. Lo recomiendo encarecidamente, así como, una vez acabado el método, atreverse con los autores latinos para no dejar de aprender.

Ánimos para el curso que empieza,

Jaume

Luis Inclán dijo...

Me alegro de que te haya ido bien con el Orberg. ¿Quizá este año ya harás latín en clase? Aunque así sea, te aconsejo que sigas por tu cuenta con LLPSI.
Saludos y suerte.
Luis.

Isabel Romana dijo...

Te echaba de menos m@riel, y me alegra muchísimo que hayas retomado el blog y nos sigas deleitando con tus entradas en las que siempre se aprende algo. En este caso, ese manual de apredizaje de latín. Un abrazo muy fuerte.

Alberto Gamarra dijo...

Felicidades por volver!! Tendré en cuenta tu recomendación de este manual de aprendizaje.

Un saludo

M@riel dijo...

Hola, Alhana:
Sí, creo que me veréis en breves, quizá cerca de Navidad. Un beso.

Hola, Jaume:
Es toda una suerte contar con un método como éste; me ha gustado mucho descubrir que realmente funciona. Besos.

Hola, Luis Inclán:
Al fin tengo latín este año, en efecto. Exprimiré al máximo las clases, sin duda. Un abrazo.

Hola, Isabel:
Yo también me alegro de estar de vuelta y me siento sumamente honrada de tenerte como visitante. Un abrazo muy fuerte.

Hola, Alberto:
...Y gracias a ti por la visita y el comentario. Besos.

Fujur dijo...

a tener muy en cuenta... procuraré hacerme con un ejemplar de la obra (en cuanto acabe con mis oposiciones...)