sábado, 17 de octubre de 2009

Ágora

Ayer tuve la oportunidad de acudir al cine a ver, al fin, esta película de Alejando Amenábar cuyo estreno, al igual que tantos y tantos amantes del cine, las clásicas y la cultura en general, llevo meses aguardando. Antes de ello, he dedicado un tiempo a observar, a lo largo de las últimas semanas, la imponente campaña de marketing, así como las buenas críticas que ha recibido. Y, por supuesto, su repercusión mediática y la gran aceptación por parte del público, que literalmente está llenando las salas.


Teniendo en cuenta que las fuentes acerca de Hipatia son considerablemente escasas, el retrato de esta mujer realizado en la película es cuanto menos rico, inspirador, casi poético y, algo importante, cercano. No nos cuesta imaginarnos a una Hipatia de carne y hueso, próxima, sin duda existente y viva, que se emociona y nos emociona a nosotros con su ansia de saber, de entender, de rozar aunque sea el conocimiento, lo que es motor de la ciencia y de la filosofía. Y, sin embargo, pese a que ocasionalmente se trate de un retrato algo idealizado y a que son numerosas las licencias históricas y puras ucronías (un '¿qué hubiera pasado si...?'), no es complicado diferenciar entre lo real y lo añadido. En lo referente a esto, y como suele suceder en las películas de este tipo, se proporcionan pequeños textos al inicio y final del filme para contextualizar la cinta y para exponer de un modo muy escueto los acontecimientos reales.

El modo en el que se refieren los acontecimientos que en la Alejandría del momento -y por ende en buena parte del Imperio- se desarrollaban; esa época de cambio, de crisis si me apuran, es cuanto menos visual y accesible para el espectador común, aunque fiel en buena parte a la historia.


De Ágora no resulta tan sólo atractivo el hecho de que retrate a una de las grandes mujeres de la historia, que nadie debería pasar por alto, ni que se refiera a una época interesante, que hasta ahora ha sido tratatada pocas veces desde la perspectiva del filme, muy diferente a la del peplum de los sesenta. Ágora es una película con abudantes segundas lecturas y con mensajes atemporales, como suele suceder con muchos análisis que se hacen de determinados momentos de la historia. Temas recurrentes, que hoy día nos estremecen, si extrapolamos conceptos y hablamos de intolerancia, crisis, imposición, cambio, fanatismo, intransigencia, cultura pacífica y de la paz en nuestros días. Y cómo olvidar las palabras puestas en boca de Hipatia en una determinada escena, que no pocas personas repiten hoy día y que pueden considerarse sencillamente atemporales: Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Ni qué decir tiene que les invito a ver, comentar, opinar, criticar, analizar, disfrutar -y quién sabe cuántos verbos más- esta película. No les decepcionará.

Link a la web oficial.

3 comentarios:

Francesc Sánchez (Cicero) dijo...

Magnifico comentario M@riel. Acabo ahora mismo de ver la película y reconozco que iba conciertas prevenciones -no todas las críticas han sido buenas- y además en los foros que participo había opiniones e todo. Además estaba muy influenciado por el libro de Olalla García.
Y sin embargo me ha gustado la película, quizás ha sido dif´cil conectar con todos los personajes ya que hay muchos y Amenabar intenta llegar a todos, pero el mensaje de la película, el fanatismo y la intransigencia esta muy bien descrito.
Bien por la película y también aconsejo verla.

Xose Antonio López Silva dijo...

Acabo de verla y estoy totalmente de acuerdo con tu valoración y tu crítica, M@riel. La reconstrucción me ha parecido excelente, y también la interpretación de Rachel Weichtz. Besines!

Ana Trigo dijo...

Pues francamente, a mí me ha decepcionado bastante. Le he pillado bastantes fallos históricos y algunos amigos expertos en historia de la astronomía dicen que en ese aspecto el argumento también hace agua por todas partes. Vale que el vestuario, los decorados y la música son espectaculares pero teniendo el cuenta el altísimo presupuesto era lo menos que se podía esperar. Y eso que llevaba meses ansiosa por verla. Un saludo!