jueves, 3 de diciembre de 2009

Alma Tadema y la pintura de tema antiguo

Con gran frecuencia, tanto en este blog como en los otros dos de los que soy autora, empleo como recurso distintas imágenes, para amenizar las lecturas, convertirlas en algo más visual, situar mejor al lector... todo lo que a ustedes se les pueda ocurrir como función de estas imágenes. A menudo utilizo cuadros de distintos períodos, frecuentemente barrocos, neoclasicistas y barrocos. Hoy escribiré acerca de un pintor en concreto cuya producción en torno al mundo antiguo no fue de ningún modo despreciable.

A modo de pequeña introducción biográfica, mencionar que Alma-Tadema fue un pintor nacido en el primer tercio del siglo XIX, encuadrado dentro de la pintura academicista, aunque con un estilo particular que hace diferentes sus cuadros. Pese a que desde su familia se le predisponía para ejercer el oficio de notario, acabó eligiendo el arte como pasión y modo de vida. Su existencia no incluyó verdaderos sobresaltos, sino una cierta cotidianeidad tachonada de varios acontecimientos importantes, como el nombramiento de Caballero de la reina Victoria.

Entre su obra pictórica encontramos unas primeras obras de juventud de tema casi costumbrista, seguidas de una amplia producción en cuanto a temas antiguos, tanto Grecia como Roma. Pintó no sólo acontecimientos o grandes tópicos como la muerte de César o el rapto de las sabinas, sino también unas escenas razonablemente cotidianas bajo un prisma idealizador y otros momentos menos conocidos por el gran público que beben de fuentes literarias clásicas en su mayor parte. Con una decoración cuanto menos suntuosa y un gusto por el detalle sublime, las pinturas de Alma Tadema, no por ello libros de historia o fotografía de yacimientos arqueológicos, son ineludibles.

Les dejo algunos ejemplos acompañados de fragmentos literarios o históricos:


[Refiriéndose al emperador Claudio] Expulsado con otros por los asesinos de Gayo cuando alejaban a la muchedumbre bajo el pretexto de que éste deseaba estar solo, se había retirado a un pabellón llamado Hermeo; y, no mucho después, aterrorizado por la noticia del asesinato se escabulló a una terraza próxima y se ocultó entre unos cortinas que colgaban por delante de la puerta. Mientras se hallaba escondido un soldado raso que pasaba casualmente por allí, impulsado por el deseo de saber quién era, pues había visto sus pies, lo reconoció y lo saludó como emperador.

[Vida de los Césares, Suetonio]


Se han sumergido la luna y las Pléyades, media
noche, pasan las horas y yo me acuesto sola.

[Fragmentos conservados de Safo de Mitilene]

Dicen que hay nueve musas. ¡Desmemoriados! Han olvidado a Safo,
musa mortal entre las musas.

[Posiblemente pseudo Platón]


Llorad, tanto Gracias y Cupidillos,
como todos los hombres más sensibles.
El gorrioncito de mi niña ha muerto,
el gorrioncito, joya de mi niña,
a quien amaba más que a sus ojitos;
pues de miel era y conocía, como
la hija conoce a su madre, a su dueña;
nunca se apartaba de su regazo,
sino que, saltando a su alrededor,
piaba constantemente para su ama.
Y ahora hace un camino de tinieblas,
hacia un lugar de retorno prohibido.
Sed malditas, malas sombras del Orco,
que fagocitáis todo lo precioso;
me arrancasteis este gorrión tan lindo.
¡Oh, acción malévola! ¡Oh, gorrión perdido!
Ahora, por tu culpa, los ojitos
hinchaditos de mi niña se encarnan.

[Antología poética, carmen III, Catulo]

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Me gusta Alma-Tadema. De hecho, en mis posts he utilizado varias veces obras suyas. Tiene algo particularmente encantador. Besos, querida mariel.

Pablo dijo...

Alma-Tadema, al igual que la práctica totalidad de los pintores clasicistas del siglo XIX son auténticos desconocidos hoy en día. Parece como si lo único que interesara de ese siglo empezara con los impresionistas, lo anterior es irrelevante. Una lástima, porque hay pintores maravillosos a la misma altura de lo que puedan estar monet,van gogh y gaugin.