jueves, 10 de diciembre de 2009

Cabiria

Pocas películas 'de romanos' pertenecientes a la primera veintena del siglo XX resultan tan importantes como Cabiria. Todo un ejemplo del inicio de cine de este género, además de, en sí misma, una excelente obra cinematográfica por cortesía de Pastrone. Esencial para cualquier amante del cine o de las clásicas... o, por supuesto, de ambas materias.
El argumento de esta película es relativamente sencillo, aún teniendo en cuenta sus casi cuatro horas de duración. Se ambienta en la época de las Guerras Púnicas y engloba no sólo a Roma y a Cartago, sino a la célebre isla de Sicilia. Es de este lugar de donde procede Cabiria, la cual sufre la terrible erupción del Etna y posteriormente, perdido su hogar y su familia, es llevada como esclava a Cartago, donde un poderoso romano, además de un personaje que se convierte en el arquetipo del forzudo y buen salvaje, realizan varios intentos de salvarla.
Su director es Pastrone, uno de los grandes cineastas de los Años Dorados del cine italiano. Seleccionó él mismo a algunos de los actores y, de hecho, a modo de anécdota sería interesante mencionar que uno de ellos, el que encarna al fornido Maciste, era un estibador del muelle sin mayores estudios dramáticos.


La película cuenta con una escenografía poderosa y unos decorados que, para su época, impresionan realmente, además de un interesante uso de interiores y de una fotografía creativa. Se regresa a esta 'autenticidad no auténtica' de la que hablaba Griffith y que explotó en su genial Intolerancia. Poco importa que muchos de los edificios y otros lugares reflejados no sean una reproducción exacta de los históricamente correctos; se recurre a menudo a una mezcla de fuentes, culturas y estilos que, en sí, no perjudica a la película.
Existen algunas secuencias que pretenden recrear hechos históricos muy conocidos, a menudo basándose en fuentes como puede ser el historiador Tito Livio. Ejemplos de ello son las referencias a formaciones militares como la testudo romana o al ingenio de Arquímedes incendiando barcos gracias a superficies metálicas reflectantes.
Cabiria tiene, por supuesto, un trasfondo ideológico que enlaza con varias de las ideas mencionadas en apartados anteriores. En primer lugar, tiene que ver con la idea de relevancia de Italia y de supremacía de este pueblo, personificado en estos romanos que se enfrentan a los cartagineses. No aparece de una forma tan clara como en el Escipión, el Africano de 1937, pero igualmente es notable.
Algunos autores han querido ver también un reflejo de la idea filosófica del buen salvaje en confrontación con una civilización poco civilizada e insana. En este caso, este forzudo Maciste encarnaría a un ser perteneciente a una suerte de Edad de Oro moral, virtuoso y no afectado por las corrupciones y retorcimientos de los gobernantes de Cartago que, como muchos otros dirigentes en esta clase de películas, pueden observarse despóticos y consumidos por el avance y el poder. Un tema muy reiterado incluso hoy día.


El fanatismo y la idolatría también la película, con esos 'decadentes'cartagineses implorando a unos dioses no existentes y cometiendo atroces sacrificios en honor de estos, una idea que, confrontado a la moral cristiana o, en otro caso, a la idea de virtud romana, roza la cuestión de la barbarie en plena civilización.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Ay, ay, de qué me sonará toda esa retórica... Me está apeteciendo ver la película. Besitos, mari@l.

M@riel dijo...

Hola, Isabel!
Muy presente, sin duda... si es que hay cosas que hace un siglo y hoy siguen resultando de actualidad e interesantes para ser analizadas. Espero que la disfrutes, si al final la ves... dentro del cine mudo, una de mis favoritas.
Un abrazo!