martes, 31 de marzo de 2009

Relatos fantásticos

Hace unos cuantos meses, escribí una serie de posts acerca de un conjunto de textos de la literatura clásica que reviste gran importancia. Se trataba de los Diálogos, de Luciano de Samósata, en concreto de los Diálogos de los dioses, Diálogos de los muertos, Diálogos marinos y Diálogos de las cortesanas. Estos escritos de Luciano de Samósata destilan humor y sarcasmo, y son clara crítica a determinados personajes, además de buen punto de partida para que el lector inicie una serie de reflexiones. Sin embargo, si bien se trata de la parte más conocida de la obra de Luciano, no podemos olvidar que este escritor de la literatura antigua tardía elaboró otros muchos textos, igualmente fascinantes. Hoy me gustaría hablarles de los agrupados bajo el nombre de Relatos fantásticos.

Lo cierto es que antes deasomarme por primera vez a estos textos de Samósata, nunca haía imaginado que un autor clásico pudiese haber escrito algo tan, sencillamente,, fantástico (en el sentido de que derrocha fantasía e imaginación por todas partes). Una está acostumbrada a las leyendas y a los relatos más o menos mitológicos, pero lo cierto es que nunca me había topado con unos textos tan humorísticamente surrealistas. Al mismo tiempo, Luciano conserva toda la acidez, la ironía y el sarcasmo de su prosa habitual, y no se cuida de criticar y vituperar (siempre con sorna y en clave de humor) a personajes, instituciones, obras literarias anteriores (como, por ejemplo, las epopeyas homéricas o los escritos de filósofos),...

Les dejo un fragmento de un diálogo en el que el protagonista, Micilo, conversa con un gallo que parece ser la reencarnación del sabio Pitágoras.

"Gallo: De modo que, gracias a esto, gozas de buena salud y tienes un cuerpo vigoroso y resistente al frío. Porque las fatigas te curten y te convierten en un rival nada despreciable ante adverisidades que a los demás les parecen insuperables. Tú, por supuesto, no padeces ninguna grave enfermedad y, si alguna vez sufres una ligera calentura, sucumbes bajo sus efectos poco tiempo, porque enseguida te levantas de un salto acuciado por el ayuno, y la fiebre al punto escapa corriendo por temor a ti, al verte beber agua fría y mandando a paseo las prescripciones de los médicos. Pero los ricos, débiles a causa de su incontinencia, ¿qué enfermedad hay que no sufran: gota, consunción, pulmonía e hidropesía? Pues éstas con las consecuencias de sus magníficas cenas.
>> Algunos de ellos, por ejemplo, hacen como Ícaro, se elevan demasiado y se acercan al sol, ignorando que sus alas están pegadas con cera, y en ocasiones chocan estrepitosamente a caer de cabeza al mar. Pero cuantos, a la manera de Dédalo, no elevan sus aspiraciones a las nubes ni a una altura excesiva, sino que se mantienen a ras de tierra, tanto que el agua del mar moja la cera, ésos casi siempre realizan su vuelo en completa seguridad.
Micilo: Te refieres a los que son razonables y sensatos.
Gallo: Sin embargo, Micilo, puedes ver los vergonzosos naufragios de los otros, como cuando Crespo, privado de sus alas, se convirtió en el hazmerreír de los persas mientras subía a la pira, o Dionisio, quien, derribada su tiranía, trabajaba en Corinto como maestro de escuela y enseñaba a los niños a leer, después de haber tenido un poder tan inmenso.
Micilo: Dime, gallo, cuando tú eras rey -pues dices que hubo una época en la que lo eras, ¿cómo era la vida que llevabas? ¿Eras completamente feliz al tener lo mejor de todos los bienes?
Gallo: No me lo recuerdes, Micilo. En aquella época yo era tres veces más desdichado. Aparentemente era feliz para todo el mundo, pero por dentro me agobiaban innumerables cuitas".

miércoles, 25 de marzo de 2009

Torre de Hércules en Historia Clásica

Realizando hoy mi habitual recorrido por los blogs que suelo visitar, he encontrado un artículo que me ha gustado en Historia Clásica. Se trata de un texto considerablemente completo acerca de la Torre de Hércule, el faro más antiguo de la historia que continúa en funcionamiento y que se halla en mi comunidad autónoma, la Gallaecia de los romanos. Les invito a leer tan interesante post.


(I) Imagen de la Torre de Hércules.

jueves, 19 de marzo de 2009

Comentarios a la Guerra de las Galias

Antes de iniciar mi artículo acerca de esta obra de Cayo Julio César, me gustaría mencionar que los Comentarios a la Guerra de las Galias es un texto clásico al que le tengo especial cariño. No se debe este hecho a que me entusiasme el tema que trata -lo cierto es que prefiero las obras de carácter poético- o a que el estilo de su autor sea mi favorito, sino porque fue el primer texto con autor latino que leí en mi vida, y que contribuyó a que comenzase a gustarme la literatura romana. Por ello, me ilusiona especialmente escribir un post acerca de este tema.

A menudo, cuando analizamos la figura de Cayo Julio César, nos fijamos en mayor medida en su labor política, su valor como general, su astucia en la sociedad de la época, olvidándonos a menudo de sus dos obras principales, los Comentarios a la Guerra de las Galias y los Comentarios a la Guerra de la República. Si bien no demuestran una increíble maestría narrativa ni son los mejores textos de la literatura romana (en caso de que se pueda realizar una clasificación veraz acerca de la calidad de estos textos), se trata de documentos muy interesantes, en buena parte gracias al tema que tratan, a las referencias geográficas que aparecen y al momento histórico en el que fueron escritos, finales de la República romana. Además, y ya en un plano puramente lingüístico, muchos expertos opinan que el latín empleado por César en este texto es muy puro (de hecho, tradicionalmente es uno de los primeros textos clásicos a los que se asoman los estudiantes de latín).

A lo largo de este texto, Julio César narra en un texto rico en detalles los distintos momentos de su campaña en las Galias, la conocida como Guerra de las Galias. En este sentido, es un documento histórico interesante, también desde el punto de vista de la historia bélica. Sin embargo, algunos estudiosos de la obra apuntan el hecho de que quizá César no fue todo lo parcial que debía haber sido y en algunos momentos puede atisbarse un cierto tono de alabanza personal, dejando de lado la obligada objetividad.

Para culminar el artículo, les dejo un fragmento del texto clásico, concretamente el inicio, en el que se hace una descripción geográfica del territorio galo:

"La Galia está dividida en tres partes: una que habitan los belgas, otra los aquitanos, la tercera los que en su lengua se llaman celtas y en la nuestra galos. Todos estos se diferencian entre sí en lenguaje, costumbres y leyes. A los galos separa de los aquitanos el río Carona, de los belgas el Marne y Sena. Los más valientes de todos son los belgas, porque viven muy remotos del fausto y delicadeza de nuestra provincia; y rarísima vez llegan allá los mercaderes con cosas a propósito para enflaquecer los bríos; y por estar vecinos a los germanos, que moran a la otra parte del Rin, con quienes traen continua guerra. Ésta es también la causa porque los helvecios se aventajan en valor a los otros galos, pues casi todos los días vienen a las manos con los germanos, ya cubriendo sus propias fronteras, ya invadiendo las ajenas. La parte que hemos dicho ocupan los galos comienza del río Ródano, confina con el Carona, el Océano y el país de los belgas; por el de los secuanos# y helvecios toca en el Rin, inclinándose al Norte. Los belgas toman su principio de los últimos límites de la Galia, dilatándose hasta el Bajo Rin, mirando al Septentrión y al Oriente. La Aquitania entre Poniente y Norte por el río Carona se extiende hasta los montes Pirineos, y aquella parte del Océano que baña a España".


(I) Rendición del caudillo Vercingetórix ante Julio César, uno de los momentos más recordados de la campaña contra los galos.

sábado, 14 de marzo de 2009

La batalla de Alesia

Me gustaría iniciar una serie de artículos con respecto al fascinante tema de las obras escritas de Cayo Julio César. Por ello, a modo de introducción, dejo un vídeo explicativo acerca de la batalla de Alesia, sumamente célebre, en la que se enfrentó y venció a los galos. Esto aparece reflejado (junto al resto de la Guerra de las Galias) en su libro que lleva el nombre del conflicto por título: De Bello Gallico.

lunes, 2 de marzo de 2009

Entrevista a Valerio Massimo Manfredi en Círculo de Lectores

Navegando por la web de Círculo de Lectores, he encontrado esta entrevista a Valerio Massimo Manfredi, un gran escritor de novela histórica. Entre sus publicaciones encontramos títulos como Aléxandros, La última legión (llevada al cine), El imperio de los dragones, Palladion, Talos de Esparta,... todas ellas ambientadas en la Civilización Clásica. Ahora mismo se ocupa del guión de la futura adaptación cinematográfica de Memorias de Adriano (novela clave del género histórico, por Marguerite Yourcenar). En esta entrevista, el autor italiano habla acerca de su última novela (que les recomiendo fervientemente): El ejército perdido.

Aquí les dejo la entrevista (extraída de este enlace):


¿Qué le atrajo de la historia de los Diez Mil?

Es una de las aventuras más grandes de todos los tiempos. Es la empresa casi imposible de diez mil hombres llevados a la batalla equipados para combatir en la llanura y en pleno verano, que se encuentran luchando en medio de la montaña con temperaturas medias de 5/8 grados y una altitud media de 2000 metros. Es la historia de un ejército que debía vencer o desaparecer y que en lugar de eso, reaparece, contra toda lógica, después de meses de marchas y combates, a duras penas y con mucho sufrimiento a las espaldas, en los confines del mundo civilizado.

Usted ha escrito una novela sobre la Anábasis. ¿Cree que el relato de Jenofonte es fiel a lo que realmente sucedió? ¿En ese sentido, Jenofonte fue el hombre providencial que parece en buena parte de la novela?

Creo que debe quedar claro que yo no he novelado la Anábasis. He escrito una novela inspirada en la Anábasis, que es distinto. La voz narrativa es un personaje totalmente inventado al final, uno de los cinco generales que en La Anábasis se da por muerto, en la novela reaparece vivo. El planteamiento de mi narración es diferente, el estilo no tiene nada que ver con la fuente y el personaje de Jenofonte aparece al final con connotaciones bastante negativas. No debemos olvidar que estamos hablando de una novela que tiene como objetivo transmitirnos emociones, no hechos.
En cuanto a Jenofonte, pienso que dice la verdad. El problema no es lo que dice, sino lo que calla. Creo haber demostrado en mis estudios que dejó de relatar deliberadamente durante tres meses la crónica de la expedición, aquellos en que el ejército hizo cosas inexplicables dirigiéndose hacia el Este en dirección a Asia Central, en lugar de hacia el Oeste, en dirección a Grecia. Jenofonte seguro que conocía el motivo de esa decisión, aunque no lo reveló nunca.
Cuando los griegos vuelven a emerger después de aquella desviación inexplicable habían perdido más de cinco mil hombres. ¿Cómo es posible? En la novela se cuenta aquello que no es demostrable pero sí intuido y probablemente verosímil. También la muerte del comandante Ciro, que Jenofonte liquida en una sola frase, «por haber ingerido una medicina contra la fiebre» es altamente sospechosa. Lo más probable es que fuera envenenado; era el único oficial que conocía todo lo que se tramaba entre los bastidores de esta gran intriga internacional. Pero tampoco esto podía contarse.

¿Además de la Anábasis de Jenofonte, en qué otras fuentes se ha basado para reconstruir la aventura de ese ejército?

No se han conservado fuentes alternativas, como mucho algún detalle mínimo en la obra de Diodoro Sículo, que probablemente proviene de la obra perdida de Sofeneto de Estínfalo, y alguna noticia de relleno que encontramos en la vida de Artajerjes de Plutarco, basada a su vez en Ctesias, médico griego de Artajerjes, autor de una obra pedida llamada Pérsika. Pero como he comentado antes, si yo quisiera hacer una mera relación histórica no escribiría una novela. La literatura tiene características y puntos de vista diferentes a la Historia y plantea una posibilidad diferente: la de recrear la vida. La literatura tiene la finalidad de permitirnos vivir vidas alternativas y diferentes, que nuestro destino personal no nos hubiera podido conceder, o bien por qué son demasiado distantes en el tiempo o en la distancia, o bien ambas cosas a la vez.

Usted ha hecho el camino que siguieron Los Diez Mil en más de una ocasión. ¿Qué fue lo que más le impresionó?

Se trató de tres grandes expediciones a lo largo de 18.000 quilómetros de trabajo de campo, dos mil fotografías y trescientos relieves altimétricos. Lo que más me impresionó fue la extrema exactitud de las descripciones del autor, incluso en ciertos puntos pueden reconocerse elementos del paisaje. Llegué a la convicción que Jenofonte había tomado apuntes durante el viaje, como puede verse también en la novela.

¿Por qué decidió que la narradora fuera una mujer? ¿Le ha resultado complicado adoptar esta voz narrativa?

A través de la visión de una mujer podía encontrar un registro narrativo más variado y fascinante para narrar una historia muy estricta, larga, y totalmente repleta de varones adiestrados y preparados para hacer una sola cosa: matar.
La aventura de Los Diez Mil es sin duda una gran proeza, ¡más de 6.000 quilómetros!, y sin embargo no ha tenido gran eco en la historia. ¿Lo atribuye a algún factor en concreto?
El eco ha sido limitado porque siempre se ha vivido como un hecho aislado y falto de un significado político concreto: a la Historia le interesa poco las grandes aventuras. A la literatura sí.

El ejército puso en jaque al gran Rey de los persas, aunque al final no venció. ¿Este hecho tuvo consecuencias históricas posteriores? ¿Cuáles?

Sí. Esta empresa demostró que un ejército, aunque pequeño pero adiestrado a la manera griega, podía penetrar a fondo en el Imperio persa y desafiar impunemente ejércitos mucho más grandes. Filipo II de Macedonia y Alejandro Magno aprendieron la lección. Alejandro la puso en práctica. En muchos puntos de su aventura son fácilmente reconocibles las experiencias de la Anábasis.

¿La superioridad que demuestran los griegos frente a todos sus enemigos es atribuible exclusivamente a factores militares y estratégicos?

No. También se debió a factores políticos e ideológicos; eran hombres libres que combatían por sus comunidades libres y también, como mercenarios, peleaban por su propia dignidad. Por tanto estaban más motivados.

El ejército no viajaba sólo. Le acompañaban criados, esclavas y prostitutas, protagonistas anónimos. ¿Era habitual en las guerras? ¿No cree que su proeza fue todavía mayor?

No, no era algo usual. Lo hubiera sido durante el período helénico. En este caso concreto el séquito que nos ocupa se debía a que el viaje era largísimo, con lo que era necesaria la compañía de mujeres y criados para llevar las armaduras y el abastecimiento durante los traslados largos.
Por supuesto para ellas también supuso una gran aventura. Cito a W.W. Tarn: «Si la empresa de los diez mil fue extraordinaria, para las mujeres que los acompañaron fue increíble».

¿Se sabe realmente qué pasó con Menón de Tesalia y los otros jefes griegos?

Según Ctesias fueron torturados y ajusticiados. Pero si alguno se hubiera salvado, la noticia seguro que habría permanecido en secreto.

¿No se volvió a saber nada de los supervivientes de Los Diez Mil? ¿Podemos encontrar referencias a ellos en la historia posterior?

Cuando los espartanos declararon la guerra a los persas en el 399 a.C. y enviaron al general Tibrón a Asia, los supervivientes de los diez mil se enrolaron nuevamente con él y bajaron al campo de batalla contra el antiguo enemigo. Después de eso, no se sabe nada más.

¿Podría recomendar algún libro para aquéllos lectores que quieran saber más sobre el ejército perdido y el juego de intereses que se hallaba detrás?

Mi libro El camino de los diez mil ha sido recientemente citado por Robin Lane Fox como un texto fundamental de referencia sobre esta empresa. Pero se trata de una comunicación científica bastante intensiva y por eso casi ni se encuentra. Las páginas dedicadas al argumento en la Cambridge Ancient History son, sin embargo, de mucha calidad.

¿Está trabajando en algún nuevo libro? ¿Nos puede avanzar alguna cosa sobre el argumento?

Ahora estoy escribiendo una trilogía cinematográfica para una gran producción internacional. He entregado el primer proyecto de la escenografía, que ya ha sido aprobado y ha gustado mucho.
Para acabar, ¿puede explicar a nuestros socios qué van a encontrar en El ejército perdido?
Aventura, epopeyas, intriga, paisajes que cortan la respiración, episodios de increíble coraje, torturas de una fiereza espeluznante, una gran historia de amor. Pathos extremo.

(I) Valerio Massimo Manfredi firma un libro en esta imagen.