lunes, 28 de septiembre de 2009

A Roma sepultada en sus ruinas

Recuerdo haber escrito un post acerca de las ruinas de la Itálica, bajo la romántica y lírica visión de un poeta. Aunque las épocas en las que fueron escritos ambos poemas son distintas, así como el estilo de los autores, esa melancolía, esos versos que reflejan la visión de lo que ya no es, el recuerdo triste que a menudo transmiten las ruinas.

Se trata de la clase de fragmentos que me causan una extraña melancolía y es que, a día de hoy, todavía los monumentos de civilizaciones antiguas, así como las visitas a las ciudades clave de éstas, provocan en mí una sensación muy reiterada. Una mezcla de alegría, de adoración, de orgullo, de satisfacción, de curiosidad, pero igualmente de tristeza. Los últimos versos del poema de Quevedo reflejan muy bien esta poética melancolía.


A Roma sepultada en sus ruinas


Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!,

y en Roma misma a Roma no la hallas;
cadáver son las que ostentó murallas,

y tumba de sí proprio el Aventino.

Yace donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo, las medallas
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades que blasón latino.

Sólo el Tíber quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya, sepultura,
la llora con funesto son doliente.

¡Oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.


(I) Imagen de unas ruinas romanas, muy hermosa a mi parecer.

martes, 22 de septiembre de 2009

'La luz se fue con Juliano...'

Pensaba publicar hoy un artículo sobre el ya muy próximo estreno de Ágora, pero tras una relectura rápida de Juliano el Apóstata, excelente novela de Gore Vidal, me he decidido a compartir con ustedes el final de ésta, rico en metáforas, diáfano e interesante a la hora de pensar en el final del Imperio Romano y de la cultura de éste como tal. Evidentemente, como toda obra literaria, la novela tiene un claro alarde de subjetividad que nadie puede negar, y muchos de sus pasajes reflejarán en parte la ideología de su escritor, pero igualmente, y al margen de toda posible ausencia de objetividad, me parece interesante este par de párrafos correspondiente al desenlace de la novela. Disfrútenlo.


Estoy a solas en mi estudio. Ya he guardado los escritos de Juliano. Todo ha terminado. El mundo que Juliano quería defender ha desaparecido... pero no pondré 'para siempre', porque, ¿quién conoce el futuro? Mientras tanto, los bárbaros están ante las puertas de la civilización. Pero cuando rompan el muro no encontratán nada valioso que tomar, sólo reliquias vacías. Ha desaparecido el espíritu de lo que éramos. Así sea.


He leído a Plotino durante toda la tarde. Tiene el poder de calmarme, y encuentro su tristza extrañamente reconfortante. Incluso cuando escribe: 'Vivir aquí con las cosas de la tierra es un sometimiento, una derrota, un fracaso del vuelo.' El vuelo evidentemente ha fracasado. Uno se somete. La derrota es segura. Incluso mientras escribo estas líneas, el pábilo de la lámpara se acaba, y se reduce la zona de luz en la cual estoy sentado. Pronto el salón estará a oscuras. Uno siempre ha tenido que la muerte sea como esto. Pero, ¿qué otra cosa hay? La luz se fue con Juliano. Ahora no queda otra cosa que dejar que lleguen las tinieblas y esperar un nuevo sol y otro día, nacido del misterio del tiempo y del humano amor a la luz.


Trataré de escribir en breves un artículo que trate con relativa profundidad la figura de Juliano, muy interesante emperador y personaje de la historia romana. Aún pese a que ocupó el poder durante menos de tres años, ha pasado a la historia y ha sido inmortalizado en numerosas obras artísticas, como esta interesante novela de Gore Vidal. Tomen el fragmento como pequeña invitación a leer acerca del tema.

domingo, 13 de septiembre de 2009

El jardín de Hipatia

Con el estreno de Ágora, dirigida por Alejandro Amenábar, cada día más próximo, el tema de Hipatia de Alejandría parece haber empezado a proliferar por blogs de clásicas y webs de temática semejante, algo que desde luego me parece interesante, ya que todo lo que contribuya a conocer la vida y el mundo de personajes históricos como éste, será bienvenido. Más, si tenemos en cuenta que no hay demasiadas mujeres de la cultura grecolatina que hayan pasado de esta forma a la historia.

Al respecto de Hipatia, en las últimas semanas he podido leer una interesante novela. Acerca de ella había tenido ocasión de devorar algunos ensayos y artículos, pero todavía no me había topado con una obra de narrativa histórica. ¡Y qué obra! Me atrapó desde las primeras páginas, y no sólo porque desde el punto de vista literario resulte amena y bien construida, sino porque realmente me ha gustado el modo en que refleja el período histórico y los acontecimientos que en ese momento tuvieron lugar. Su Hipatia es fascinante, como debió serlo la de hace casi diecisiete siglos.


Les recomiendo fervientemente la lectura de la novela, quizá un tanto más compleja y con una mirada más profunda que las anteriores, de las cuales es importante mencionar Las puertas de seda. Me ha encantado el retrato del una parte del mundo oriental antiguo.

Pueden visitar la página web de la autora, Olalla García, aquí.
Les recomiendo, además, este artílculo sobre una de las presentaciones de la novela, en Sabadell. Lo encontrarán en este enlace.

martes, 8 de septiembre de 2009

Lingua Latina Per Se Illustrata

Ante todo, mis lectores y lectoras, les debo una evidente disculpa por esta larga y veraniega ausencia sin haber dejado un cartel con el arquetípico mensaje de 'Cerrado por vacaciones'. Lo cierto era que no pretendía, ni muchísimo menos, abandonar la redacción de posts durante tanto tiempo, pero entre viaje y viaje, vivencia y vivencia, he estado alejada durante un tiempo de la Blogosfera. Aquí estoy hoy de vuelta, como escribía Alberto Gamarra en un comentario que acabo de aprobar, al foso del Coliseo, cual gladiatrix de las palabras dispuesta a seguir escribiendo acerca de esta gran historia de Roma (y de mitología y literatura, como ya supondrán quienes conozcan mis otros dos blogs).

Hoy desearía hablar de un tema que no he tocado todavía en este blog, aunque lleve varios meses con la idea de hacerlo. Resulta paradójico, teniendo en cuenta que a menudo escribo acerca del primer asunto que se me ocurre (como es obvio preparándome previamente), bien porque acabe de concluir una lectura o de ver una imagen inspiradora. Éste es el tema del método de latín Lingua Latina Per Se Illustrata, de Hans Orberg; es decir, La Lengua Latina Ilustrada Por Sí Misma.


Mis intentos de aprender latín se iniciaron hará unos tres o cuatro años, para lo cual traté de hacer uso de un manual que ya tenía unos añitos, un clásico manual de hace dos décadas. Se centraba fundamentalmente en el aprendizaje de regras gramaticales, puras y duras, además de largas listas de vocabulario para memorizar. Apenas poseía ejercicios de tipo práctico, la mayor parte eran del tipo: Escribe el acusativo singular de rosa, rosae, a lo cual el estudiante no tiene más que responder rosam. Los primeros capítulos me fue bastante bien, y realmente pensaba que estaba aprendiendo algo. ¿El problema? El problema surgió al llegar al tema seis o siete, cuando en mi cabeza tan sólo había listas de palabras, declinaciones y las sempiternas reglas de gramáticas. Pueden ustedes decir que eso es saber algo, pero entonces me di cuenta de que aunque tuviese todos esos datos inconexos revoloteando por mi mente, no sabía cómo aplicarlos. Aquello ya no era un lengua, de esas que se leen, se escriben o se traducen, que se sienten como algo vivo, sino palabras sin significado, memorizadas, recitadas a modo de loro o cacatúa. Como supondrán, acabé desistiendo.

Tiempo después, oí hablar de este otro método, y realmente lo hubiera pasado por alto de no ser porque en el artículo que acerca de él había escrito un reputado profesor aparecía una mención a los autodidactas, explicando que el método en cuestión realmente era adecuado a ellos. Por supuesto, yo me incluía en ese grupo, pero aún así todavía no me fiaba. Por ello, acudí a la página web y me descargué los primeros capítulos, además de toda la información que encontré acerca del cuso. Puedo decirles que no tardé ni dos semanas en pedirlos a una librería de Madrid.

El curso se divide en dos partes, Familia Romana y Urbs Aeterna, a su vez subdivididas en capítulos. El método tiene una base eminentemente práctica, además de estar íntegramente escrito en latín. Cada capítulo consta de un texto inicial escrito en la lengua en cuestión, tal cual sucede con algunos manuales para aprender inglés y francés. La dificultad de estos textos está graduada de modo que aumente en relación a los conocimientos que adquiere el alumno, la mayor parte de los cuales, pueden ser deducidos y asimilados sin necesidad de hacer una de las clásicas traducciones o recurrir al diccionario. El propio lector puede extraer del texto reglas gramaticales, que después vienen explicadas en la sección grammatica, tras estas lecturas. Los capítulos incorporan una lista con las nuevas palabras de vocabulario, vocabula nova, cuyo significado igualmente se deducible, aunque resulta aconsejable contar con la ayuda del diccionario, más que nada para aclarar dudas o términos confusos. A esto hemos de añadir tres ejercicios con los que se concluyen los capítulos, llamados pensa. Es posible complementar estos con las actividades de otro librito ajeno al manual, el Exercitia Latina. Lo recomiendo, para reforzar mejor los conceptos y adquirir práctica y algo de soltura... a mi modo de ver, y al menos para el autodidacta, con los pensa no basta.

Aún así, que ningún lector desprevenido pueda creer que, por ser este método más práctico, adecuado a autodidactas o alejado de interminables reglas gramaticales meramente teóricas, estará excluido el estudio y el esfuerzo. Obviamente no es perfecto, ni mágico, ni la 'panacea' en materia de estudios. Las lecturas y los ejercicios requieren dedicación y, por supuesto, constancia. Constancia para revisar lo estudiado anteriormente, continuar día a día con los capítulos y esforzarse en asimilar los distintos conceptos, cosa que se complica conforme avanzan los capítulos y es necesario manejar más gramática y más vocabulario. En contrapartida, los resultados son visibles y, como suele ocurrir, hacen sentir satisfacción y deseos de seguir aprendiendo. Otra de las virtudes del curso, que estoy comprobando todavía, ya que cerca del capítulo diecisiete estoy, y sin deseos de abandonar ni desistir. ¡Les deseo suerte si ustedes también se deciden a utilizarlo!