sábado, 28 de noviembre de 2009

Titus, reinterpretando a Shakespeare

Dentro del cine conocido frecuentemente como 'de romanos' existen películas llamadas a quedarse en el olvido, películas que hacen sentir a una que ha perdido el tiempo, películas que se sabían interesantes y en efecto lo son y, finalmente, películas que se revelan descubrimientos y que sorprenden al espectador.

Titus es, en primer lugar, una demostración de que Shakespeare, al igual que muchos otros autores de la historia de la literatura, posee grandes temas simplemente atemporales. Y, en ese sentido, poco importa que se trate de romanos vestidos de toga o de una estética a medio camino entre lo gótico, lo moderno y lo romano. Ya en la propia introducción al filme se reproduce un breve texto que introduce la línea en la que se moverá el filme. No es sólo una película más 'de romanos' (si es que realmente puede englobarse en ese género). Es una película para detenerse, para pensar y para extraer unos cuantos mensajes.


Realmente, la tragedia original de Shakespeare, que se reinterpreta y aparece de fondo en su esencia original, no era una obra histórica al uso, como podría haber sido Julio César o Marco Antonio y Cleopatra, con mayores o menores licencias basadas en personajes y períodos reales. El argumento de Titus Andronicus es ficticio, al igual que los distintos caracteres. Sin embargo, la época en la que se ambienta es muy real, del mismo modo que algún personaje (Saturnino) está basado indirectamente en un aspirante a emperador de los últimos años del Imperio Romano.

Roma aparece enfocada bajo una óptica a caballo entre lo que identificamos como antiguo -clásicos como el Coliseo, determinadas estatuas o un Senado heredero directo de la película de Espartaco (1960)- y una dimensión que juega con lo moderno -vehículos actuales, trajes modernos mezclados con togas, videojuegos y costumbres actuales-, incorporando una serie de rasgos simplemente alejados de lo conocido y casi propios de ciencia ficción y el surrealismo. En conjunto, una buena composición que puede desconcertar un tanto al espectador de forma inicial, pero que a la postre hacen que la película gane. En el fondo, ayuda a hacer esa sublectura de las referencias a problemáticas actuales que parten de cuestiones negativas que parecen haber hecho sombra al ser humano a lo largo de toda la historia, como la violación, la venganza y el asesinato, de hecho personificadas ya en el original.

El filme es, en conjunto, bastante visual, con secuencias muy logradas, buenos escenarios y una interpretación sumamente interesante por parte de los actores. Destacan en el reparto Anthony Hopkins y Jessica Lange, encarnando los papeles principales con gran maestría. En una película como ésta la versatilidad y el talento de estos actores resulta especialmente relevante, teniendo en cuenta lo complicado que es realizar una interpretación como de Shakespeare transmitiendo al espectador tanto o más con las antiguas palabras que con un diálogo compuesto de forma más actual. Adaptada, es cierto, pero fiel a la obra original en lo que debe ser fiel, dejando un lado bastante amplio a la creación artística.

Otro de los rasgos más interesantes de la película son sus diferentes lecturas. Un filme que llega al público que no conoce a Shakespeare ni sabe exactamente qué va a ver, obligándole no obstante a reflexionar, así como también a aquellas personas que desean realizar una interpretación algo más profunda, llegar a un subtexto más hondo, que aunque a primera y superficial vista no queda demasiado claro, no precisa de una segunda visualización para ser captado.

Como decía, es un filme visual, con secuencias poderosas y una banda sonora que, personalmente, me ha impresionado de forma muy grata. Se aleja de lo frecuente y encaja perfectamente con el tono de la película, añadiendo dramatismo y otorgando el carácter adecuado a diferentes escenas. Aunque la película tiene sus momentos violentos, e inclusive desagradables, no se trata de una violencia por la violencia, o un sencillo 'porque sí' tan extendido en determinados filmes comerciales de la actualidad. Encuentra una justificación en el texto y en el subtexto, y necesita una lectura para comprenderse y una regresión a la fuente original.

Aquí dejo una secuencia en la que Anthony Hopkins realiza una excelente interpretación del texto shakesperiano.



A modo de curiosidad, en su realización participó como diseñadora de vestuario una persona implicada en el proyecto de La naranja mecánica, por lo que los fans de Stanley Kubrick posiblemente encuentren alguna clase de analogía. Los escenarios, por su parte, tuvieron entre sus creadores a uno de los participantes en la preparación del rodaje de El aviador. Y de nuevo las analogías en la forma y el tono.

Nota final: Si tienen ocasión de verla en inglés, aunque sean necesarios los subtítulos en español, no dejen de hacerlo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Murena

Al hilo de mi reciente artículo en mi blog de literatura acerca de un interesante cómic japonés, me dispongo a hacer una referencia al mundo del cómic en este blog. La intención es clara. Por un lado, evidentemente lúdica. ¿Quién no disfruta con la lectura de un buen cómic? Más cuando se trata de una buena mezcla de literatura, historia y dibujo. La segunda intención, quizá un tanto más oculta pero al mismo tiempo evidente, tiene relación con el mundo de lo educativo. Aunque evidentemente una obra como un cómic no es un libro de historia, ni pretende serlo, sí puede resultar de utilidad para ponernos en contexto, conocer cuatro nombres importantes y, lo que es más importante, despertar en los lectores el deseo de aprender más, de contrastar, de investigar, de averiguar, de apurar hasta el fondo la dulce copa del saber.


Murena es un proyecto llevado a cabo por el autor francés Jean Dufaux (guionista del cómic), al que posiblemente ya hayan visto en las librerías con otros títulos, y por el genial Philippe Delaby (dibujante), igualmente célebre por su maestría con los lapices. Inacabado por el momento -tendremos que esperar unos cuantos años para ver Murena terminado- cubre el período que sigue a la muerte de Claudio, así como el gobierno de Nerón con todos sus enrevesados acontecimientos y, suponemos, el final de este emperador. ¿Se referirá también al convulso período entre Nerón y Vespasiano? El tiempo dirá.

Aunque el cómic se ambienta en un determinado período histórico bastante bien documentado en lo que a edificios y situación se refiere, no narra como resulta evidente los acontecimientos de frío modo. Los a veces complejos personajes viven sus particulares historias, que se entrecruzan en una magna historia, tan imponente como la misma Roma que con agudo guión y bello dibujo se retrata.

Algunos ficticios, otros con evidente base histórica, los personajes resultan cuanto menos interesantes desde el punto de vista argumental. Tenemos a un Claudio de profundo transfondo humao frente a un Nerón complejo y bastante asimilado a lo que la cultura popular dice acerca de él, con un Británico 'bueno' y anodino. Destaquemos a una fascinante Agripina la Menor, tanto por su lado más oscuro como por su aura cautivadora, y a una maquinadora Popea que se revela como toda una mujer de armas tomar. Añadamos un protagonista que pasa a través de las páginas sin mayor pena ni gloria y otros personajes que nos recuerdan a otras obras literarias. El Petronio de Dufaux parece hacerse eco de aquel que todos recordamos tras haber leído, más que visto, Quo Vadis?. Dicen que los clásicos nunca mueren.


Ágil, ameno, de rápido ritmo en que se entremezcla la ficción y la historicidad, el uso ajustado de las fuentes y el total olvido de ellas. Murena resulta en cierto modo más interesante desde la pura perspectiva del cómic que desde una más rigurosa en lo que a historia se refiere. Y, aún así, resulta una publicación interesante en lo relacionado con ella. Además, los dibujos, en un plano puramente artístico, son sublimes, con un gusto excelso por el detalle y la precisión. No es difícil perderse durante largo tiempo contemplando una viñeta, admirando el capitel de la columna del fondo de ésta, perfectamente reflejado.

Murena se estructura por lo de ahora en dos ciclos, el primero de los cuales ya ha sido completamente publicado en España. Me refiero al Ciclo de la Madre, seguido del llamado Ciclio de la Esposa. Es inevitable no pensar en Agripina y Popea al leer sendos títulos y recordar lo leído en los distintos cómics. A continuación, una breve referencia a los títulos publicados en España, adecuadamente clasificados:

Ciclo de la Madre (Cycle de la Mère)
El púrpura y el oro
Arena y sangre
La mejor de las madres
Los que van a morir...

Ciclo de la esposa (Cycle de l'Epouse)
La diosa negra
La muerte de las bestias

(I) Imagen de la portada del primer tomo.
(II) Una interesante y trabajada viñeta.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Leyendo acerca del peplum

Durante mis constantes lecturas sobre el género comunmente conocido como 'cine de romanos', lecturas que se han hecho más específicas y concretas a lo largo de las últimas semanas, he hallado textos bastante interesantes. Lo cierto es que es uno de los temas acerca de los que ahora leo con frecuencia y, dado que estos blogs reflejan por lo general lo que me gusta dentro de mi adorada historia y mitología, creo probable acabar publicando referencias a los textos que más me hayan interesado.

Hoy aprovecho para recomendarles, al hilo de un artículo escrito en este blog hace ya más de un año y de este tema que les menciono, unos cuantos títulos. El cine de romanos es una cuestión cuanto menos fascinante, que entremezcla arte, historia, ideologías varias, evolución del cine y una amplia colección de materias que incluyen sociología, psicología de masas, antropología,... El valor de una buena película, aún de una cuya historicidad sea cuestionable, es a menudo cualitativo más que cuantitativo. Sin duda, una mezcla de análisis del movimiento artístico, del entorno sociopolítico del momento, de la ideología particular y estilo de guionistas y directores, del momento concreto del estreno y, por supuesto, de los acontecimientos retratados.

Existe un libro sumamente ameno y completo, publicado en castellano por la editorial Alianza y llamado Peplum. El mundo antiguo en el cine. Con el ya reputado Jon Solomon como autor, el texto en cuestión nos ofrece un completo e ilustrado recorrido, no por un tanto lúdico menos minuicioso, por la historia del cine de griegos y romanos, parcelándolo en distintos momentos y temas. Muy recomendable. ¡Ah, a modo de curiosidad! Consta de nueve capítulos, el título de cada uno de los cuales es el nombre de una musa.


Para el público que no desee textos a menudo un tanto (y resalto 'un tanto', no exageremos) farragosos, es preciso recomendar una bastante reciente publicación, de lectura muy sencilla, estructurada en capítulos ordenados de forma cronológica y referencial a grandes temas de la historia de Roma tratados en películas. Hablo de La antigua Roma en el cine, de Juan J. Alonso. Un lenguaje sencillo, cercano, abundantes curiosidades y anécdotas, acompañadas de apuntes serios en cuanto a historia. Una buena obra ligera de la que tanto público 'profano' como amantes de la cultura clásica pueden disfrutar.


Como despedida, les dejo un link a uno de los valiosos blogs de Fernando Lillo Redonet, en el que hace referencia a una serie de publicaciones posteriores al congreso Imagines. La antigüedad en las artes escénicas y visuales. En él, pueden encontrar algunos interesantes documentos para descargar, tratando temas tan fascinantes como la ciudad romana como escenario y ente propio en el cine de este género o la aplicación didáctica de estas películas.