martes, 22 de junio de 2010

Festival de Teatro de Mérida 2010

Se acercan ya los comienzos del mes de julio, fechas en las que, dejando de lado los clásicos tópicos veraniegos, una buena parte de los amantes de las clásicas nos acordamos de uno de los mayores festivales de teatro clásico de habla hispana. Como se imaginarán, se trata del Festival de Mérida, del cual ya he hablado en años anteriores y que pienso seguir reseñando, dado su incuestionable importancia dentro del panorama de divulgación de cultura grecolatina.

Mérida -antigua Aemerita Augusta- es, per se, una ciudad con un imponente pasado romano, como lo son también en territorio hispano Itálica o Sagundo. Localidades con interesantes yacimientos y restos de monumentos que, con toda probabilidad, deleitarán tanto al aficionado al mundo de la Roma antigua como al turista que ocasionalmente coquetea con información acerca de culturas del pasado. Restos de un anfiteatro, templos y el museo de arte romano a nivel nacional son algunos de los atractivos que Mérida presenta a este nivel. El ya mentado museo guarda entre sus paredes algunas piezas de importante valor, desde cerámicas relacionadas con la vida cotidiana hasta esculturas situadas, según una buena parte de los expertos, en la zona del foro.

Por todo esto, un pequeño viaje orientado a asistir a alguno de los espectáculos teatrales ofertados no estaría completo sin una visita a todos estos lugares que, de un modo u otro, evocan un pasado todavía presente. Este año, el período de representaciones se extenderá desde mediados de julio hasta finales de agosto e incorporará, como ya es costumbre, algunos títulos cercanos al mundo de la tragedia y otros vinculados con la comedia.


Uno de los rasgos más interesantes del Festival de Teatro es, quizá, su carácter innovador y de mezcla, palabras que quizá necesiten una precisión. Las obras representadas no suelen escenificarse en un intento de emular con exactitud su carácter en la antigüedad, sino que pasado y presente se dan la mano, y el arte se convierte, más que nunca, en reinterpretación. Los espectáculos, fieles a la esencia pero poseedoras de un enfoque a menudo diferente y orientado a otra clase de público, son muestra de esto. Y, así, refiriéndome a años anteriores, tenemos la genial versión de Los persas. Réquiem por un soldado, que sacudió profundamente al público y fue generadora de intensa polémica en los medios.

Este año, se espera con ansia la puesta en escena de Prometeo Encadenado (Esquilo, versión de Heiner Müller), dirigida por Carme Portaceli y el espectáculo de danza y teatro Medea (dirección y coreografía a cargo de Dimitris Papainnou). Será, así mismo, una buena oportunidad para regresar -con otros ojos- al eterno Calígula de Albert Camus, cuyo estreno se halla previsto para agosto. Para más información, pueden dirigirse a otros enlaces:



Para acabar... He de pedirles disculpas por esta ausencia de casi dos meses, la más prolongada a lo largo de mi historia como blogger, debida en buena parte a motivos académicos y personales. Ergo, lamentando esta inactividad en lo que a redacción de entradas y lectura de otros blogs se refiere, reinicio de nuevo la actividad, esperando continuarla por mucho tiempo.

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Me alegra que reaparezcas. Debe ser muy emocionante asistir a una representación en un teatro tan hermoso como el de Mérida. También yo soy partidaria de reinterpretar las obras del pasado, pues es la forma de comprendernos mejor. Un abrazo y hasta pronto.

Luis Inclán dijo...

¡Hola M@riel!
Veo que llevas un año sin actualizar tus blogs. Espero que no haya un motivo grave para ello... Más bien me imagino que andas demasiado atareada. ¡Que te vaya bien en todo! Un cordial saludo.