jueves, 4 de febrero de 2010

Jacques-Louis David y la pintura de tema romano

Ya he mencionado en este blog a algún que otro pintor cuya obra, más o menos interesante en lo que a calidad y nivel pictórico se refiere, se encuentra vinculada con distintos temas romanos. Desde las ruinas del Coliseo de Hubert Robert hasta los geniales lienzos de Alma Tadema, existen una serie de episodios en la historia y leyenda de los hijos de Marte que han dado abundantes frutos culturales posteriores y sido objeto de interesantes creaciones. Hoy desearía centrarme, pues, en Jacques-Louis David, considerado uno de los mejores y más influyentes pintores en la época Neoclásica.

La existencia de David estuvo llena de azarosos cambios e importantes vivencias, desarrollándose en un período histórico tan convulso como fascinante. De ese modo, Jacques-Louis David habitó la Francia de los últimos estertores absolutistas, pero también se vio envuelto en los complicados años de la Revolución Francesa e instauración del Régimen Napoleónico. Estudiante con aspiraciones a ganar el importante premio de Roma, hombre fascinado por la austeridad y los elementos socioculturales de la civilización grecolatina con un cierto nivel de idealización, partidario de la propia Revolución, admirador del genio de Napoleón y posterior exiliado, la obra de Jacques-Louis David se desarrolló de manera pareja a la evolución tanto de su modo de entender el arte como de la sociedad y el momento histórico-político que vivía.

Pese a que existen obras sumamente interesante vinculadas de forma directa con estos acontecimientos históricos contemporáneos al artista -La Coronación de Napoleón, por ejemplo- en este post me gustaría incluir algunas imágenes de sus cuadros de tema antiguo. El Neoclásico es un período diferente al que le precede, que supone un regreso a las ideas y los valores del mundo clásico tal y como eran entendidos y reinterpretados. Todo lienzo tiene su trasfondo y reducirlo a la 'narración' de una mera historia, al menos en el caso de la mayor parte de la pintura de David, sería restarle significado. Así, aunque sus cuadros admiten interpretaciones diferentes, existen posturas afines a la hora de otorgar una determinada significación.


Juramento de los Horacios. Refleja un acontecimiento tomado de Tito Livio y referido a un enfrentamiento entre Roma y Alba Longa, que había inspirado ya otras obras artísticas, como una tragedia Corneille. Amén del episodio 'narrado', de las características neoclásicas que se pueden apreciar, sería interesante destacar el tema con su vertiente moral y su vertiente patriótica, esencialmente el cumplimiento del deber por encima de las propias pasiones. Una mesurada idea que aparece y reaparece en la historia de las artes.


En Los lictores entregan a Bruto el cuerpo de sus hijos, encontramos la interesante y eterna figura de ese padre que antepone el bien común del Estado en el que vive -regido por el régimen republicano- a la vida de sus propios hijos -que pretendían reinstaurar la monarquía-. De nuevo un episodio de una época de la historia romana considerablemente antigua, con un interesante elemento moral e histórico que probablemente resultase significativo en la Francia de David, convertido en todo un símbolo en relación a la República. De hecho, inicialmente se prohibió la exposición de dicho cuadro.


El rapto de las sabinas, relativo al celebérrimo acontecimiento clave en la fundación y desarrollo de Roma, es un cuadro de una época posterior y de un momento políticamente diferente, tanto para Jacques-Louis David como para el resto de su país. Se trata de otro gran tema de la historia y la leyenda romanas, que aparece frecuentemente en fuentes clásicas.